Crítica: Chica Checa
por Martin Kudláč
- En la cálida dramedia intergeneracional de Šimon Holý, el alter ego drag oculto de un hijo se convierte en el catalizador del despertar tardío de una madre viuda y de su aceptación

La nueva película del joven guionista y director checo Šimon Holý, Chica Checa, que se ha estrenado en la competición por el Globo de Cristal del Festival de Karlovy Vary, marca un cambio notable respecto a la intimidad de bajo presupuesto de sus trabajos anteriores, hacia una dramedia intergeneracional más cálida y accesible. Tras su particular “trilogía de mujeres”, Mirrors in the Dark, And Then There Was Love... y Hello, Welcome, Holý vuelve a abordar cuestiones relativas a la experiencia femenina, la obligación familiar y la represión emocional, pero esta vez desde la perspectiva de una madre viuda ya en la madurez tardía, cuyo despertar emocional ancla el registro más amplio y orientado al público del filme.
Zdena (Pavla Tomicová) es una empleada de correos viuda en un pequeño pueblo checo, que reparte sus días entre su trabajo, las reparaciones de una casa familiar que se desmorona y las visitas a su madre, postrada en cama y moribunda (Věra Janků). Cuando su hijo, Lukáš (Jan Cina), que vive y trabaja en Francia, vuelve a casa, se entera de que su abuela tiene un último deseo: ver por última vez a la cantante pop checa Helena Vondráčková. Lukáš propone una solución improbable: hacerse pasar él mismo por Vondráčková, echando mano del alter ego drag que ha mantenido oculto tanto a su madre como a su abuela. Zdena recibe la idea con incredulidad, sobre todo porque acaba de descubrir que su hijo no trabaja en un banco en Francia, como ella creía, sino que actúa como artista drag bajo el nombre de Chica Checa.
En sus películas anteriores, Holý había explorado las relaciones dentro de su propia generación, a menudo desde un punto de vista femenino. And Then There Was Love... también abordaba las tensiones entre generaciones a través de la relación entre una madre y una hija, con Tomicová como protagonista, y algunas de esas inquietudes reaparecen aquí. Sin embargo, Chica Checa desplaza el foco emocional hacia la relación entre madre e hijo, utilizando el regreso de Lukáš no solo como una historia de salida del armario, sino como el detonante del propio renacer de Zdena.
Aunque la película adopta una forma de narración más convencional, dista mucho de ser una comedia desenfrenada. Su humor es sutil y nace de las situaciones, mientras que su fuerza dramática reside en la forma en que Zdena va enfrentándose poco a poco al duelo, a la rutina y a los prejuicios nunca expresados. En última instancia, la película habla menos de la identidad queer de Lukáš que de la capacidad de Zdena para aceptar a su hijo y, al mismo tiempo, recuperar para sí misma un sentido de posibilidad. En ese sentido, Chica Checa acaba siendo tanto un relato de paso a la adultez tardío como una historia de reconciliación familiar.
Holý evita el tono miserabilista que suele asociarse al drama social ambientado en el medio rural y opta por una atmósfera luminosa y profundamente humanista. El pueblo no se utiliza para convertir el personaje drag de Lukáš en una rareza ni para presentar la identidad queer como un problema social. Incluso cuando Lukáš decide no ocultarse ante los vecinos y conocidos de su madre, el conflicto permanece en el ámbito de lo íntimo y no de lo colectivo. Esa contención constituye una de las grandes virtudes de la película: el drama no nace del escándalo público, sino del trabajo emocional y privado que exige la aceptación.
La película se abre con una fiesta del pueblo en la que Zdena se muestra claramente incómoda, una escena que encuentra su contrapunto más adelante, cuando asiste a una actuación drag de Lukáš. Ese recorrido, desde la incomodidad dentro de su propio mundo conocido hasta una tímida apertura hacia uno desconocido, resume con precisión el arco del personaje concebido por Holý. Chica Checa, sostenida por la interpretación serena y llena de matices de Tomicová, ofrece un retrato conmovedor y esperanzador de una mujer que aprende a mirar de nuevo tanto a su hijo como a sí misma.
Chica Checa ha sido producida por Silk Films en coproducción con Arina, The French Connection y Czech Television. Pluto Film gestiona las ventas internacionales, mientras que Falcon se ocupa del estreno nacional, previsto para el 20 de agosto.
(Traducción del inglés)
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