Crítica: Petty Thieves
por Vladan Petkovic
- El debut en el largometraje del director croata Mate Ugrin es una película sutil, atmosférica y ambigua sobre dos jóvenes empleados de un hotel de lujo que se unen para robar a huéspedes adinerados

Desde Pickpocket, de Bresson, los ladrones han fascinado a los cineastas, y el enfoque adoptado a menudo depende del contexto social del momento. El debut en el largometraje del director croata Mate Ugrin, Petty Thieves, que acaba de celebrar su estreno mundial en la competición Proxima del Festival de Karlovy Vary, encuentra un ambiguo término medio entre relatos como The Square, por un lado, y Un asunto de familia o Parásitos, por otro, siendo más una película de exploración distante de estados mentales y emocionales que un relato convencional.
No es que no tenga una narración, sino que esta no es lo esencial. El joven y callado Rio (el debutante serbio Gavrilo Jović) vive en la costa de Istria y trabaja como cocinero en la cocina de un hotel de lujo. Sus abuelos, interpretados por Snježana Sinovčić (a quien también hemos visto este año en Honey Bunny) y el veterano bosnio Izudin Bajrović, viven cerca y lidian con la demencia del abuelo. Pese al evidente amor que siente por su marido, la abuela quiere ingresarlo en una residencia, encandilada por un encantador amante italiano, mientras que Rio preferiría mantenerlo en casa.
Rio comete pequeños hurtos, ya sea en la playa cuando un grupo de jóvenes se baña de noche, o en el bosque junto al mar, un lugar de cruising gay (que inevitablemente evoca El desconocido del lago, de Alain Guiraudie, aunque sin sexo explícito). No sabemos si Rio es gay o si acude allí sobre todo para robar, y probablemente él tampoco lo tenga claro.
Cuando Andrea (Tea Ljubešić), esteticista del hotel, pilla a Rio en pleno robo, le propone unir fuerzas. Ella tiene muchas clientas adineradas y las habitaciones del hotel, con balcones bajos, son ideales para colarse por la noche. Ambos entablan una amistad poco habitual, y esto se convierte en un viaje de exploración para los dos, así como para el público.
En esta película no hay nada seguro. Rio y Andrea tienen empleos dignos, pero son trabajadores de temporada y, en la economía actual, esto a menudo no basta para ganarse bien la vida. Además, Rio quiere ayudar a sus abuelos, pero tanto él como Andrea disfrutan también del subidón de adrenalina, aunque las interpretaciones de los actores sean decididamente contenidas.
Ugrin ha encontrado colaboradores perfectos para una película tan sutil y atmosférica. El director de fotografía es Ivan Marković, conocido por su trabajo con Angela Schanelec, pero también por sus propios filmes idiosincráticos, como From Tomorrow on, I Will. Aquí recurre a encuadres meticulosamente compuestos, casi siempre con trípode, iluminados con luz natural o por un discreto sombreado nocturno. En muchos de ellos, los personajes simplemente están tumbados o caminan durante un tiempo algo prolongado, pero nunca en exceso. Esto se debe al trabajo de la montadora serbia Jelena Maksimović, que se ha labrado un nombre con este enfoque elíptico en películas de jóvenes directores de la región, así como con su propio debut en la dirección,Homelands.
Bañada por un rico diseño de sonido, surgido de la hermosa naturaleza de Istria y del mar en el que se recrea la cámara de Marković, y por la palpitante partitura electrónica de Nika Son, estamos ante una película con una atmósfera difícil de definir, quizá de forma premeditada. Puede resultar frustrante para parte del público, con todas sus ambigüedades y largos pasajes en los que "no pasa nada", pero precisamente eso es lo que otros van a disfrutar.
Petty Thieves es una coproducción entre la croata Kadromat, la francesa In the Cut, la alemana Fünferfilm y la serbia Nanslafu Films. Cercamon gestiona las ventas internacionales.
(Traducción del inglés)
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