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KARLOVY VARY 2026 Proxima

Crítica: A Whole Person Almost

por 

- En la ópera prima de Efthimis Kosemund Sanidis, el protagonista viaja a una isla para reclamar la herencia, pero acaba descubriendo algo nuevo sobre sí mismo, su padre y la humanidad

Crítica: A Whole Person Almost
Anastasis Georgoulas en A Whole Person Almost

Las islas y los isleños… Tienen mucho en común entre sí y, al mismo tiempo, son muy diferentes del resto del mundo. Probablemente tenga que ver con ese sentimiento de comunidad que surge del relativo aislamiento. Al menos, esa es la idea de partida de A Whole Person Almost, el debut en el largometraje de Efthimis Kosemund Sanidis, que acaba de estrenarse en la sección Proxima del Festival de Karlovy Vary. Sin embargo, el viaje termina llevando al espectador por caminos muy distintos a los que cabría esperar.

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Ilias (Anastasis Georgoulas), un joven agobiado por las deudas, cruza el mar para reclamar la herencia de su difunto padre, del que llevaba años distanciado y de quien sabe poco más que ejercía como médico en la isla. Espera resolver el asunto rápidamente y regresar a casa, pero las costumbres locales y la reputación casi santa de su padre entre los isleños —su nombre, Christos, ya resulta bastante revelador— pronto frustran sus planes y lo obligan a permanecer allí mucho más tiempo del previsto. La situación se complica aún más cuando descubre que su padre ejercía la medicina sin licencia, nunca cobraba a sus pacientes y vivía de la caridad de los habitantes de la isla, como una especie de ermitaño. En consecuencia, la herencia se reduce prácticamente a un viejo contenedor marítimo acondicionado como vivienda y consulta improvisada.

Cuanto más tiempo pasa Ilias en la isla, más vecinos conoce, entre ellos Karina (Elena Topalidou, conocida por Magnetic Fields), antigua amante de su padre y propietaria de un modesto alojamiento, y Kalliopi (Flomaria Papadaki, de Animal), la joven que trabaja con ella. Poco a poco, su percepción tanto de su padre como de sí mismo empieza a transformarse. Al mismo tiempo, comienza a advertir sucesos cada vez más extraños: misteriosos cortes de electricidad y una epidemia de desmayos a la que él mismo acaba sucumbiendo, hasta el punto de perder casi por completo sus fuerzas físicas. Sin embargo, con Kalliopi como guía y aliada, se le presenta la posibilidad de encontrar la redención y, quizá, también el amor.

Casi veinte años después de su irrupción, la llamada Greek Weird Wave sigue demostrando una notable vitalidad. En esta ocasión, el escenario de una isla sin nombre, regida por normas propias, tan rígidas como cambiantes, se convierte en el marco perfecto para que el director y su coguionista, Elizampetta Ilia Georgiadou, exploren no solo ese entorno singular, sino también el mundo interior y la psicología de sus personajes.

Esa intención queda reflejada en la fotografía de Christos Voudouris, cuyos planos evolucionan de una observación distante hacia retratos cada vez más íntimos a medida que avanza la historia. El montaje de Livia Neroutsopoulou imprime un ritmo pausado, aunque la tensión necesaria aparece gracias a una banda sonora dominada por el piano, que entra en escena siempre que la narración necesita romper o alterar un determinado patrón. Por su parte, el reparto logra, en líneas generales, dotar a los personajes de una humanidad tangible y convincente.

Puede decirse que, a medida que avanza la película, el componente extraño acaba imponiéndose sobre la coherencia del relato y sobre la evolución interior del protagonista, de modo que deja al espectador preguntándose cuál era realmente el propósito último de Efthimis Kosemund Sanidis. Sin embargo, A Whole Person Almost funciona con mucha más fuerza en un plano emocional y visceral que desde una perspectiva estrictamente racional.

A Whole Person Almost es una coproducción entre Grecia, Bulgaria, Alemania, Chipre y Rumanía de Horsefly Productions, en coproducción con Red Carpet, Wunderlust, Felony Film y Tangaj Production, así como con la participación de ZDF/Arte, ERT, Faliro House Productions, Onasis Culture y Panta Rhei.

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(Traducción del inglés)

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