email print share on Facebook share on Twitter share on LinkedIn share on reddit pin on Pinterest

KARLOVY VARY 2026 Competición

Crítica: 3 Weeks After

por 

- El director serbio Miroslav Terzić firma un drama de gran altura artística, técnicamente impresionante y moralmente ambiguo sobre el acoso escolar

Crítica: 3 Weeks After
Jovan Ginić en 3 Weeks After

El surrealista plano inicial resume a la perfección el tema central y el estilo rotundo de 3 Weeks After, el tercer largometraje del director serbio Miroslav Terzić, que acaba de estrenarse a nivel mundial en la competición oficial del Festival de Karlovy Vary. El desdichado protagonista, un adolescente llamado Tzotza (Jovan Ginić), contempla cómo arde un piso en uno de los edificios de su bloque de viviendas de Nueva Belgrado, de la época socialista. Luego se da la vuelta brevemente y mira a cámara, mientras el sonido del fuego se corta, antes de partir de excursión con su clase, acompañado por su única amiga, Darija (Andjela Alavirević).

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)
insularia_Josué

Ambos se reúnen con sus compañeros y con los profesores que los acompañan: la tutora, Viktorija (Tihana Lazović), y el profesor de Matemáticas, Markuš (Branislav Trifunović). Poco a poco, una incómoda conversación entre Tzotza y Markuš revela que el mejor amigo del chico, Andrija, se suicidó apenas tres semanas antes, tras sufrir un brutal acoso escolar.

Durante el trayecto en autobús, en medio de un ambiente ruidoso y alborotado, las chicas hablan de dietas y cirugía estética, mientras que los chicos conversan sobre apuestas deportivas y delincuencia. En una parada del viaje, Milica (Klara Karaulić), la más dominante del grupo, recibe en secreto la visita de su violento novio, Miloš (Andrija Marković). Cuando el autobús se avería y todos se ven obligados a caminar hasta un hotel aislado, Miloš menciona a Andrija con tono burlón, lo cual lleva a Tzotza a propinarle un puñetazo que no hará sino empeorar aún más su situación.

El hotel está a punto de cerrar por el final de la temporada y ellos son los únicos huéspedes. Allí continúan las escenas de acoso, no solo dirigidas contra Tzotza. Sin embargo, cuando este acusa tanto a sus compañeros como a los profesores de ser cómplices del suicidio de Andrija, la película se transforma en su último acto en una auténtica pesadilla fantasmagórica con tintes de terror. Ese tramo final se divide, además, en tres segmentos claramente diferenciados, concebidos para sacudir al espectador y conducirlo hacia un desenlace devastador e inolvidable, cuya belleza resulta aún más impactante gracias a un plano final que recuerda a una pintura renacentista.

Los elementos propios del cine de terror están presentes desde el principio. La cámara de Damjan Radovanović avanza o retrocede amenazadoramente por los pasillos y por el interior del autobús, o bien observa la acción desde una esquina del techo del comedor del hotel. El inquietante diseño sonoro consigue que el espectador "escuche" el peso del silencio, mientras que la evocadora banda sonora electrónica de LP Duo está cargada de tensión y opresión. Aunque el guion, escrito por uno de los autores más destacados de Serbia, Vladimir Arsenijević, es relativamente directo y se centra claramente en su temática, Terzić lo aborda con una sensibilidad muy personal y una marcada ambición artística. Esa sólida identidad visual se ve reforzada por la intensidad física de las interpretaciones del joven reparto. Ginić, conocido por otra crítica social serbia, La patria perdida, compone un personaje consumido por la tensión constante, mientras que Marković encarna una presencia agresiva y fanfarrona. Un contraste similar se establece entre la arrogante Milica de Karaulić y la insegura Darija que interpreta Alavirević.

La banda sonora incluye varias canciones que ocupan un lugar destacado en la cultura popular serbia desde la década de 1990. La violencia que impregna la sociedad actual hunde sus raíces en aquella época marcada por la guerra, la delincuencia y la pobreza, un pasado que sigue habitando el subconsciente colectivo y cuya huella continúa siendo dolorosamente visible en la vida cotidiana. Los adolescentes aparecen como jóvenes desinteresados, crueles y convencidos de que todo les pertenece; los profesores, en cambio, se muestran derrotados e impotentes. Cuando Tzotza mira directamente a la cámara, acusa al espectador sin rodeos: desde cierto punto de vista, todos somos responsables de la muerte de Andrija, una idea que trasciende al público serbio. Desde otra perspectiva, menos potente desde el punto de vista cinematográfico pero igualmente válida, la que sostienen los profesores, nadie es realmente culpable de lo ocurrido. Las ambigüedades morales que la película va desplegando complican aún más cualquier juicio definitivo y hacen prever reacciones profundamente divididas entre los espectadores.

3 Weeks After es una coproducción entre la serbia This and That Productions, la búlgara Invictus, la italiana Nightswim, la croata Kinorama y la luxemburguesa Paul Thiltges Distributions. Bendita Film Sales posee los derechos internacionales.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy