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KARLOVY VARY 2026 Proyecciones especiales

Crítica: Everything As It Should Be

por 

- Bohdan Karásek convierte una película dialogada en un incisivo estudio de la ambivalencia de la mediana edad, centrado en una mujer realizada enfrentada a la brecha entre la plenitud social y la duda

Crítica: Everything As It Should Be
Marie Švestková y Jiří Havelka en Everything As It Should Be

El cineasta checo Bohdan Karásek se dio a conocer como una voz destacada con su ópera prima Karel, Me and You (2019), reconocida en los Premios de la Crítica Cinematográfica Checa (ver la noticia). Su segundo largometraje, Everything As It Should Be, se estrena entre las proyecciones especiales del Festival de Karlovy Vary y confirma su interés por las exploraciones íntimas de la incertidumbre personal construidas a través del diálogo. Si su ópera prima abordaba las decisiones vitales y las expectativas de los treintañeros, esta nueva película desplaza el foco hacia la madurez, siguiendo la ambivalencia de una mujer en un momento en el que su vida parece, desde fuera, encajar a la perfección.

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Monika (Marie Švestková), una médica de éxito, pasa el día con su exmarido, Peter (Jiří Havelka), con quien ha mantenido una estrecha relación a pesar del colapso de su matrimonio. Su relación se vino abajo después de no poder concebir un hijo. Ahora, embarazada de su segundo marido, Lukáš (Lukáš Bouzek), Monika no sabe si este acontecimiento, tan anhelado, es realmente lo que desea. Lo que empieza como un café informal se prolonga a lo largo del día hasta convertirse en una especie de confesión en movimiento, en la que afloran la intimidad de antaño, la ternura pendiente y las inquietudes del presente.

Karel, Me and You le valió a Karásek la etiqueta de cineasta checo del "mumblecore", con claras influencias de Éric Rohmer. Everything As It Should Be se aleja ligeramente de esa etiqueta, pero mantiene un interés marcadamente rohmeriano por la conversación como forma de exploración personal. Gran parte de la película muestra a Monika y Peter deambulando por Liberec, con unos diálogos que evolucionan desde los recuerdos compartidos y las conversaciones de cortesía hasta reflexiones más melancólicas sobre el envejecimiento, la vida en pareja, la paternidad y las renuncias que definen la edad adulta.

La película se revela como un íntimo dueto interpretativo, peripatético y guiado por el diálogo, construido a partir de la contemplación, la confesión y la vacilación más que de incidentes dramáticos convencionales. Aun así, la fotografía de Tomáš Uhlík (Brutal Heat) y el propio montaje de Karásek confieren al conjunto un ritmo más vivo de lo que su premisa podría sugerir. Los planos largos acompañan a la pareja protagonista en sus desplazamientos por la ciudad, permitiendo que la conversación respire, mientras que el montaje evita que la película se vuelva estática o excesivamente teatral. El resultado es una obra modesta pero fluida de cine conversacional, más cercana a un drama de cámara en movimiento que a un ejercicio estático de diálogo filmado.

Karásek, que firma el guion, la dirección y el montaje, evita que las dudas de Monika queden sepultadas bajo una melancolía permanente. Aunque la película es profusa en diálogos (y, en el caso de Monika, en extensos monólogos), también deja espacio para algún chiste o una pequeña irrupción cómica. Estos momentos de ligereza resultan importantes y evitan que la película se convierta en un solemne estudio de caso sobre la insatisfacción en la mediana edad. La crisis de Monika no nace de un fracaso evidente: tiene prestigio profesional, un nuevo matrimonio y la perspectiva de la maternidad. La tensión reside, más bien, en su sospecha de que la vida que ha elegido puede no corresponderse con lo que realmente siente.

En lugar de tratar la incertidumbre de la mediana edad como un privilegio de hombres a la deriva o de románticos decepcionados, Karásek la enmarca en una mujer realizada que se enfrenta al incómodo abismo entre la plenitud social y la duda íntima. La escala de la obra es deliberadamente modesta, y sus contenidas apuestas dramáticas pueden limitar su alcance más allá de los públicos de festivales acostumbrados a un cine de autor centroeuropeo minimalista y dialogado. No obstante, como estudio de la ambivalencia de la madurez, de los sedimentos emocionales y de la inestabilidad de vidas en apariencia asentadas, confirma la sensibilidad de Karásek hacia las crisis silenciosas de las relaciones contemporáneas y la subjetividad femenina.

Everything As It Should Be está producida por Beginner's Mind y coproducida por Czech Television y Magiclab. Artcam Films se encarga de su estreno en las salas checas a partir del 23 de julio.

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(Traducción del inglés)

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