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KARLOVY VARY 2026 Competición

Crítica: Hijamat

por 

- La nueva película de Nader Saeivar aborda cuestiones de identidad sexual y la opresiva influencia de la religión en la comunidad turca de Berlín

Crítica: Hijamat
Kida Khodr Ramadan, Jael Cem Ilhan y Vedat Erincin en Hijamat

Hijamat, la última película del cineasta de origen iraní afincado en Berlín Nader Saeivar, conocido por The Witness, ganadora del premio del público de la sección Orizzonti de Venecia en 2024, y coguionista de Un simple accidente y Tres caras de Jafar Panahi, que aquí ejerce además de montador y productor, acaba de tener su estreno mundial en la competición por el Globo de Cristal en el Festival de Karlovy Vary.

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Ambientada en el seno de la diáspora turca de Berlín, la historia arranca cuando se filtran en las redes sociales unas fotos de un joven gay, Kerem (Jael Cem Ilhan), y su amante, lo que provoca una brecha en su familia y su comunidad. Tras ser agredido, su hermano de 50 años, Murad (el actor de origen libanés Kida Khodr Ramadan, en una interpretación comprometida y llena de matices), sale en su defensa, en contra de los deseos de su estricto y tradicional padre, Ibrahim (Vedat Erincin). El anciano está influido por el imán de su mezquita local, Ahmet (Aziz Capkurt), que insiste en que la sexualidad de Kerem es un capricho, una tentación de Satán y un pecado que condenará a toda la familia a un tormento eterno. Del mismo modo, consideran la epilepsia del joven otra prueba más de un castigo divino.

La narración es rica en dilemas morales y tramas secundarias que, en conjunto, esbozan los retos que plantean la mentalidad del inmigrante, las costumbres religiosas y la relación entre espiritualidad e identidad, así como el panorama social y político más amplio de Alemania. Sin embargo, muchos de estos elementos no terminan de cuajar. La familia vive cómodamente gracias al negocio de restauración de Ibrahim, que de pronto se ve amenazado por una trama secundaria sobre la propiedad del local, apenas desarrollada, que subraya la influencia del imán sobre el patriarca. La esposa de Murad, Leyla (Nicolette Krebitz), una ama de casa que ocupa su tiempo libre haciendo vídeos de cocina que Murad sabotea activamente, es originaria de Kosovo y se reconoce en la difícil situación de Kerem a través de sus propios conflictos con la identidad religiosa en el contexto de la opresión serbia, una vertiente que sí adquiere cierto peso. En cambio, Nastassja Kinski interpreta a Margot, una mujer traumatizada y anclada en su pasado de Alemania del Este, paranoica porque la Stasi va tras ella. Este hilo narrativo se siente completamente fuera de lugar y solo sirve para subrayar, una vez más, el sentido del deber de Murad. En un episodio lamentablemente desacertado, que parece insinuar la propia sexualidad de Murad (ya sugerida anteriormente por la queja de Leyla sobre la falta de sexo en el matrimonio), Moritz Bleibtreu aparece como un ridículo chamán New Age que ofrece curar las varices del protagonista mediante la técnica de ventosas que da nombre a la película. Su papel podría haberse leído en clave irónica, de no ser porque el tono de la película es implacablemente serio.

Técnicamente, hay poco que objetar: la fotografía clásica de Emre Erkmen, el preciso montaje de Panahi y la banda sonora de Hossein Mirzagholi, que fija el tono, hacen avanzar la historia con naturalidad. En una película cargada de diálogos, la secuencia de apertura, con una ostentosa celebración de la circuncisión del hijo pequeño de Murad, destaca como un hito cinematográfico, donde el trabajo de cámara y el montaje se combinan para crear una energía cinética de la que carece el resto de la película.

La secuencia inicial también apunta con claridad al mundo que habita la familia y a la mirada del director sobre él, ejemplificada asimismo en una de las escenas más destacadas del filme a través de las palabras de Leyla durante una discusión con Murad: "Falsa humildad. Heroísmo vacío. Orgullo sin sentido". Una descripción sucinta y certera de las culturas patriarcales que va mucho más allá del islam, pero también algo que hemos visto muchas veces antes en obras cinematográficamente más interesantes.

Hijamat es una coproducción entre las alemanas ArtHood Films, Lightburst Pictures y JPJ Film Productions.

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(Traducción del inglés)

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