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KARLOVY VARY 2026 Proyecciones especiales

Crítica: Gregorius, the Chosen One

por 

- Tomasz Mielnik transforma la leyenda medieval del papa Gregorio en una epopeya burlesca deadpan sobre el pecado y el destino, dentro de una comedia de autor minimalista pero manierista

Crítica: Gregorius, the Chosen One
Jan František Uher en Gregorius, the Chosen One

El cineasta polaco afincado en la República Checa Tomasz Mielnik ha estrenado a nivel mundial su segundo largometraje, Gregorius, the Chosen One, en la sección de proyecciones especiales del Festival Cine de Karlovy Vary. La película, inspirada en la novela El elegido, de Thomas Mann —basada a su vez en la leyenda medieval del papa Gregorio—, supone el regreso de Mielnik al tono lúdico y antiépico de su ópera prima, la road movie Journey to Rome. En lugar de abordar este material como una sombría parábola religiosa, lo convierte en una fábula cómica deliberadamente artificial sobre un niño nacido de una relación incestuosa y su improbable camino hasta el trono papal.

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Mielnik abre la película con un cómico ambulante (Miroslav Donutil) que representa un espectáculo de marionetas para los habitantes de un pueblo medieval y sus hijos. Los campesinos, aburridos de las historias convencionales, le piden que cuente la extraña historia del papa Gregorio. El intérprete utiliza sus marionetas para recrear los orígenes tabú del protagonista de una manera deliberadamente adaptada al público infantil. “Los niños no entienden”, responde cuando uno de los aldeanos protesta. La escena establece el tono que dominará la película: irreverente, teatral y plenamente consciente del absurdo que encierra el material original.

A continuación, la película presenta a Gregory (Jan František Uher), que ha sido adoptado por una familia de pescadores y enviado a estudiar latín a un monasterio. Aburrido durante las lecciones con el monje, sueña en cambio con convertirse en caballero y liberar Tierra Santa. Tras conocer a un auténtico caballero (Martin Dejdar), Gregory emprende la búsqueda de aventuras, despidiéndose de su familia adoptiva y, especialmente, de su hermanastro Red (Petr Uhlík). Su viaje lo lleva a atravesar una sucesión de episodios improbables: piratas, una inesperada ascensión al trono, la paternidad y, finalmente, diecisiete años atado a una roca, antes de que el destino lo conduzca hasta el papado.

Gregorius, the Chosen One es en parte una fábula medieval absurda y en parte una road movie lúdica, en la que Gregory viaja a caballo y se detiene repetidamente en cada etapa de su recorrido durante mucho más tiempo del previsto. Uher interpreta al protagonista con una solemnidad inexpresiva y un lenguaje grandilocuente y rebuscado, extrayendo buena parte del humor del contraste entre la imagen heroica que Gregory tiene de sí mismo y lo ridículo de las circunstancias en las que se ve envuelto. Mielnik completa este planteamiento con gags visuales e incongruencias cómicas del mismo estilo que ya estaban presentes en Journey to Rome.

A pesar de su ambientación medieval, la película es deliberadamente minimalista, una característica que parece derivar en parte de las limitaciones presupuestarias, pero que acaba convirtiéndose en un elemento central de su estética. Las escenas de teatro de marionetas intercaladas no son un mero recurso decorativo: presentan la película como un acto de narración, al tiempo que permiten a Mielnik condensar o estilizar episodios que, de otro modo, habrían requerido una producción de mucha mayor envergadura. En lugar de ocultar la modestia de sus medios, la película los convierte en parte de su estrategia teatral.

Aunque el material original está impregnado de pecado, culpa y redención, Mielnik evita abordarlo como una solemne obra moral. Su versión opta por una fábula lúdica y aventurera, cuyo optimismo se ve constantemente contrarrestado por la ironía. El ascenso de Gregory nunca se presenta como un gran destino espiritual en el sentido convencional. En su lugar, Mielnik transforma el arquetípico viaje hacia la grandeza en un mecanismo cómico impulsado por el azar, los malentendidos y la exageración de las convenciones narrativas. Como ya hiciera en su ópera prima, entrelaza pastiche y parodia, transformando un material medieval cargado de tabúes en una comedia absurda.

El segundo largometraje de Mielnik prolonga su aproximación al cine, altamente estilizada y construida sobre la ironía, la teatralidad, los gags visuales y la subversión narrativa. En lugar de ofrecer una gran epopeya histórica o religiosa, Gregorius, the Chosen One propone una reinterpretación irónica de un material arquetípico, mediante un estilo deliberadamente artificioso y, al mismo tiempo, minimalista. Su artificialidad y su humor inexpresivo pueden limitar su atractivo más allá del público de festivales receptivo a la comedia de autor absurda de Europa Central, pero su principal rasgo distintivo reside en la manera en que convierte las limitaciones en una forma de expresión, transformando una leyenda medieval sobre el pecado y la redención en una divertida antiepopeya sobre el destino, la narración y el absurdo mecanismo de la grandeza.

Gregorius, the Chosen One ha sido producida por Background Films y coproducida por Mozaika Films, deFilm y Magic Lab. Artcam Films se encargará del estreno en cines locales el 10 de diciembre.

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(Traducción del inglés)

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