Crítica: The Beauty of Errors
- Jukka Kärkkäinen halla ternura, absurdo y una aceptación duramente conquistada en el seno de una familia finlandesa cuyo frágil equilibrio se ve alterado por el paso de un hijo a la edad adulta

Tras su estreno internacional en Tesalónica y su paso por Visions du Réel, The Beauty of Errors, de Jukka Kärkkäinen, ha tenido su estreno italiano en el Giffoni Film Festival, dentro de su apartado GexDoc. El documental, una coproducción entre Finlandia, Noruega y Suecia, se centra en Tero, un padre soltero que ha criado a su hijo Henri durante 15 años, y en la incómoda transición que comienza cuando el joven se va a vivir con su novia, Alina.
Kärkkäinen se acerca a esta familia profundamente disfuncional con tacto, negándose tanto a romantizar a sus miembros como a reducirlos a sus problemas. Su hogar se convierte en un retrato concentrado de represión emocional, conflicto generacional, depresión, alienación y alcoholismo, pero también de los roles familiares rígidos que permiten que el afecto sobreviva sin que necesariamente se articule. Los sentimientos se entierran hasta que estallan, a menudo mediante discusiones cuyas causas inmediatas parecen triviales, pero cuyas raíces más profundas son dolorosamente claras.
Sin pretender que esta familia sea representativa de toda una región, la película aborda tensiones reconocibles de la vida nórdica contemporánea: la distancia entre la modernidad social y el conservadurismo emocional en la intimidad, las cambiantes expectativas sobre la masculinidad y la incomodidad de unas relaciones en las que el cuidado práctico sigue sustituyendo a las expresiones directas de amor o vulnerabilidad.
La relación de Henri con Alina desestabiliza aún más un equilibrio ya precario. Tero vive la creciente independencia de su hijo menos como un paso natural que como una forma de abandono, mientras que Henri lucha cada vez más contra el peso de la dependencia de su padre. El conflicto entre ambos es claro, a veces brutal, pero la película no pierde de vista ninguna de las dos perspectivas. A su alrededor, los abuelos de Henri ofrecen otro modelo de relación: imperfecta y, por momentos, exasperante, pero profundamente entrañable.
En lo formal, The Beauty of Errors refleja el encierro emocional de sus protagonistas. Las composiciones precisas de Toni Pasanen los sitúan una y otra vez en espacios domésticos pulcros y compartimentados, sugiriendo vidas incrustadas en rutinas de las que apenas pueden imaginar escapar. Aun así, las imágenes se mantienen prístinas y visualmente coherentes, mientras que el montaje de Otto Heikola y Timo Peltonen conserva un ritmo cuidadoso, que va introduciendo gradualmente al espectador en este mundo en lugar de forzar una intimidad demasiado rápida.
La banda sonora está igualmente bien calibrada y se mueve entre clásicos finlandeses más sombríos y canciones abiertamente más edificantes. “Vasten auringon siltaa”, de Katri Helena, y “Kappale kauneinta Suomea”, de Erkki Junkkarinen, conviven con el pop internacional, incluido “I Want to Know What Love Is”, de Foreigner, sin convertir las emociones de los personajes en señales fáciles.
Además, los pequeños toques cómicos evitan que el drama se vuelva opresivo y recuerdan vagamente al cine de Aki Kaurismäki. Entre ellos figuran los continuos tacos de los familiares y una escena en la que padre e hijo se cortan mutuamente el pelo, haciendo que parezcan por un momento frailes franciscanos medievales. Estas pinceladas no se burlan de ellos, sino que revelan el absurdo que atraviesa su dolor.
En conjunto, la narración se desarrolla con destreza. Entramos de puntillas en la vida de la familia, pero, pese a su volatilidad, ese espacio acaba resultando extrañamente familiar e incluso cómodo. La conclusión de Kärkkäinen es sencilla sin ser fácil: todas las familias acumulan errores, y la belleza no reside en corregirlos todos, sino en aprender a aceptar los suficientes como para seguir adelante. Los amigos pueden elegirse; la familia, no, por difícil que sea asumirlo.
The Beauty of Errors es una producción de Mouka Films (Finlandia), Auto Images (Suecia), Indie Films (Noruega) y Film i Skåne (Suecia). La agencia de ventas alemana Rise and Shine se encarga de los derechos internacionales.
(Traducción del inglés)
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