Crítica: No Rest for the Wicked
por Veronica Orciari
- El inquietante largometraje de folk horror de Kasper Kalle retrata un romance prohibido en las Islas Feroe, donde el amor desafía la tradición religiosa y la muerte

Seleccionada en la competición Cheval Noir del Fantasia International Film Festival, donde recibió el premio a la mejor dirección, No Rest for the Wicked es una adaptación de Manor, un relato de 1884 del autor alemán Karl Heinrich Ulrichs. Dirigida por Kasper Kalle, la película se rodó en las Islas Feroe e incluye diálogos en feroés y danés.
Baldur (Egor Venned), un joven pescador que, tras la temprana muerte de su padre, se convierte en el único apoyo y sostén económico de su madre, Alsa (Sofia Nolsøe Mikkelsen), lleva una vida tranquila, moldeada por las expectativas de sus padres y los confines de su remoto hogar insular. Cuando Helge (Pilou Asbæk), un encantador trotamundos y ballenero que acaba varado en la isla, irrumpe en esa calma, las cosas empiezan a cambiar para ambos. A medida que su relación se desarrolla en secreto, el deber de Baldur hacia su familia y los rígidos valores cristianos de la isla amenazan con separarlos. Cuando sobreviene la tragedia, se propone demostrar que su amor por Helge puede trascender tanto el dogma religioso como, si es necesario, la propia muerte.
Jacob Møller firma una fotografía visualmente atractiva, enriquecida por el cuidado diseño de producción de Sabine Hviid. Los elementos de partida de No Rest for the Wicked no son especialmente nuevos u originales, pero es la combinación de todos ellos lo que hace que la historia resulte convincente. Las decisiones de reparto también se revelan acertadas, al emparejar a un actor experimentado como Pilou Asbæk con el debutante Egor Venned. La tensión entre ambos es palpable, y juntos ofrecen una interpretación de una sensualidad explosiva, complementada por el medido y desgarrador retrato de Sofia Nolsøe Mikkelsen como una madre que haría cualquier cosa por su hijo y que, al mismo tiempo, ansía ella misma la intimidad física. De hecho, la línea que separa el instinto de protección de una madre, algo perfectamente normal, y la envidia que siente hacia el vínculo irrompible entre su hijo y su amante es muy fina, y está plasmada con notable sutileza tanto en la escritura como en las interpretaciones.
Los elementos de folk horror transforman el relato en una historia de amor sobrenatural, con espíritus que acechan y la idea de que el propio amor puede trascender las leyes del mundo natural. En este sentido, la película satisfará a los amantes de historias como Cumbres borrascosas, donde lo sobrenatural desempeña un papel central en el romance, así como a los entusiastas de los dramas históricos, en particular de aquellos ambientados en regiones menos conocidas del mundo, pues el escenario es, probablemente, el rasgo más refrescante y distintivo de esta adaptación.
Da la impresión de que la película bebe del concepto romántico de lo sublime, una idea estética central explorada por poetas como William Wordsworth, Samuel Taylor Coleridge y Percy Bysshe Shelley, para quienes la naturaleza era a la vez sobrecogedora y aterradora, capaz de exceder la comprensión y el control humanos. Partiendo de ese concepto, el segundo largometraje de Kalle es una mezcla de géneros e inspiraciones que encajan con naturalidad, apelan a un público amplio y ofrecen un enfoque innovador del cine de vampiros, demostrando que el género aún tiene margen para reinventarse.
No Rest for the Wicked está producida por la danesa SF Studios, la feroesa Outlier Projects y la islandesa Truenorth. Charades se encarga de las ventas internacionales.
(Traducción del inglés)
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