Crítica: You Don’t Belong Here
por Giorgia Del Don
- El director rumano Florin Serban aborda los conflictos sociales y familiares provocados por un modelo patriarcal en declive que se alimenta de su propia rabia

El director rumano Florin Serban vuelve a ponerse detrás de la cámara para indagar en la sociedad rumana contemporánea a través de la compleja relación entre un padre y su hijo. You Don’t Belong Here, presentado en la competición internacional del Festival de Locarno, es una película potente y precisa que no teme mostrar el lado grotesco de una masculinidad en crisis, aferrada torpemente a unos valores patriarcales que no hacen sino generar sufrimiento. Los protagonistas de la película son Marius Călimănescu, un cirujano respetado y seguro de sí mismo (Adrian Văncică), y su hijo Ioan (Teodor Butănescu), un adolescente introvertido y enigmático que perdió a su madre cuando era pequeño.
Marius y Ioan no pueden ser más diferentes. El primero es un hombre tradicionalista que no acepta ningún tipo de debilidad —ni la suya ni la de los demás— y que considera el éxito y la rectitud moral como las únicas ambiciones que merece la pena perseguir. El segundo, en cambio, es un chico torpe, confundido e inseguro, incapaz de convertirse en el hombre viril que su padre exige. Este marcado contraste lleva al padre a despreciar silenciosamente a su hijo, provocándole un profundo sufrimiento. Como una bomba a punto de estallar, el resentimiento de Ioan crece en su interior hasta transformarse en una rabia ciega que no sabe contra quién dirigir. Incapaz de pensar por sí mismo, se deja reclutar por un grupo de matones de extrema derecha que lo empuja a cometer un acto irreparable.
La película, rodada casi íntegramente en planos secuencia, contempla el mundo a través de los ojos de Marius: un mundo sin espacio para las excusas, construido sobre la rectitud moral, la fortaleza de carácter y los actos heroicos. Como cualquier hombre que se precie, Marius ha hecho todo lo que la sociedad esperaba de él: ha estudiado y se ha convertido en un cirujano respetable y en un hombre de familia. La idea de que su hijo no quiera o no pueda seguir sus pasos le resulta inconcebible, como si la debilidad que percibe en el muchacho pudiera empañar el aura de respetabilidad de la que disfruta. Marius, rey indiscutible de un mundo que interpreta exclusivamente a través de una estricta mirada patriarcal, domina cada plano. Como en la vida real, los personajes que lo rodean existen únicamente a través de él, dentro de los límites de los encuadres que lo enmarcan.
El protagonista de la película, orgulloso de sí mismo hasta rozar la arrogancia —resulta estremecedora la escena en la que le dice abiertamente a su amante que desprecia a su hijo—, al igual que su amigo policía, sueña con un mundo en el que cada cual conoce su lugar, en el que los fuertes prevalecen y los débiles son aplastados. Su inquebrantable seguridad en sí mismo es tan absoluta que su progresivo desmoronamiento, hasta la derrota final, resulta aún más evidente y, en cierto modo, estimulante. En última instancia, la película no tiene ni vencedores ni vencidos, sino un conjunto de seres humanos heridos y perdidos que ya no saben a qué aferrarse para seguir creyendo en sus ideales. You Don’t Belong Here, formalmente precisa y poderosa, revela, de una manera casi grotesca, las paradojas de un modelo patriarcal obsoleto pero todavía peligrosamente presente. Esta película cruelmente poética se adentra en las grietas de este modelo, haciéndolo tambalearse hasta que finalmente se derrumba.
You Don’t Belong Here ha sido producida por la rumana Fantascope Films, y Reason8 se encarga de las ventas internacionales.
(Traducción del italiano)
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