Crítica: Alberi erranti
por Giorgia Del Don
- El nuevo largometraje de Salvatore Mereu, inspirado en una novela de Alberto Capitta, nos transporta a un mundo fantástico donde se refugian criaturas heridas en busca de libertad

El director italiano Salvatore Mereu, conocido especialmente por su talento para retratar su Cerdeña natal, presenta su misteriosa y conmovedora última película, Alberi erranti, en la Competición Internacional del Festival de Locarno. La película es una adaptación libre de una novela del escritor, director y actor italiano Alberto Capitta.
El increíble relato que cuenta la película, una especie de saga familiar teñida de fantasía, es el de dos clanes rivales: los Arca y los Nonne. La familia Arca la componen Pietro (Alessandro Haber) y su hijo Giuliano (Romeo Perrone), que viven solos en una granja a las afueras de la ciudad, cuidando de animales heridos y soñando con un mundo en el que humanos y animales puedan convivir en paz, respetándose mutuamente. Los Nonne son un reflejo deformado de los primeros. Sebastiano (Massimo Popolizio), figura destacada de la zona y ávido cazador, y su hijo Michelangelo (Lorenzo Richelmy) encarnan una veta de masculinidad tóxica que no tolera la debilidad ni la ternura. Entre estas dos visiones del mundo antagónicas se encuentra Emilio (Edoardo Raiola), hermano de Michelangelo, un chico soñador y con inclinaciones artísticas que entabla amistad con Giuliano, considerada "indecorosa". Para salvaguardar el honor familiar, los Nonne se marcan un objetivo: borrar a los Arca del mapa de una vez por todas.
Como unos Capuletos y Montescos contemporáneos, los Arca y los Nonne se enfrentan para defender su visión del mundo, una que jamás podrán compartir. Hasta que los animales de la granja aparecen muertos y Pietro desaparece, lo que obliga a su hijo a partir en su busca. A partir de ese momento, la película se desplaza, adentrándose progresivamente en una dimensión fantástica, como si la mente de Giuliano, despojada de su oasis montañoso, no tuviera más remedio que refugiarse en los sueños. El paraíso que toma forma, poblado por una pequeña comunidad de niños abandonados, refugiados de un mundo que no existe, se sitúa a medio camino entre la realidad y la ficción.
La tercera familia implicada en esta saga son los Branca, que aparecen en la parte final de la cinta. La integran tres hermanas independientes, entre ellas Maddalena (Giulia Maenza), y un padre (Alberto Cracco), un notario comprensivo y de mente abierta que representa el punto de encuentro entre el radicalismo de los Arca y la violencia inflexible de los Nonne.
Durante su búsqueda de su padre, Giuliano conoce a Maddalena, y entre ambos surge el amor a primera vista. El problema es que ella está prometida a Michelangelo Nonne, aunque se ha dado cuenta de que en realidad no lo ama. Giuliano decide entonces esconderse con ella en ese lugar mágico que quizá solo exista en sus sueños.
Alberi erranti es una fábula profundamente conmovedora sobre la dificultad de ser uno mismo dentro de una sociedad que preferiría vernos dóciles, obedeciendo las reglas sin hacer demasiadas preguntas. El coraje y la determinación con los que Giuliano persigue su sueño de vivir en un mundo donde la diferencia no sea motivo de exclusión tocan una fibra profunda. Entre la esperanza y la desesperación, Alberi erranti habla de quienes no pueden echar raíces y se ven obligados a deambular por el mundo sin rumbo, escondiéndose en rincones oscuros solo para tomar aire.
Alberi erranti es una producción de las italianas Viacolvento y Rai Cinema. TVCO y Minerva Pictures se ocupan de sus ventas internacionales.
(Traducción del italiano)
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