Crítica: Il cileno
por Giorgia Del Don
- Sergio Castro San Martín cuenta la historia de un emigrante chileno en Turín que termina implicado en la fabricación de bombas destinadas a un grupo de revolucionarios locales

Conocido principalmente por su largometraje La mujer de barro, estrenado en la sección Forum de la Berlinale, el director chileno Sergio Castro San Martín ha presentado su último trabajo, Il Cileno, una coproducción entre Italia, Chile y Suiza, en la Piazza Grande del Festival de Locarno. La película relata el trágico y extraordinario destino de Aldo, un militante de extrema izquierda y experto en explosivos obligado a huir de Chile, donde es buscado por las autoridades. Preocupado no solo por sí mismo, sino también por su esposa y su hijo recién nacido, el protagonista emigra a Turín junto a un compatriota. Allí se gana la vida con trabajos ocasionales en una fábrica local hasta que, casi por casualidad, desactiva una bomba encontrada en el sótano del edificio.
El personaje de Aldo (interpretado por Camilo Arancibia) se inspira en el militante de extrema izquierda homónimo, cuya vida fue relatada en el libro Aldo Marín, Carne de cañón, del autor Juan Cristóbal Guarello, en el que se basa la película. La historia se sitúa en los años setenta, en plena oleada de protestas de los mineros chilenos. Fue también un periodo histórico extremadamente difícil para Italia, sacudida por sangrientos atentados perpetrados por grupos terroristas de extrema derecha y de extrema izquierda. Es en este contexto de profunda inestabilidad política donde Aldo, asustado y desorientado, llega a Turín, decidido a reunir el dinero suficiente para reunirse con su familia. Sin embargo, las cosas no se desarrollan como había planeado: más que su trabajo como obrero, es su talento para fabricar explosivos lo que le permite acercarse a su objetivo. Casi sin ser plenamente consciente de en qué se está metiendo, el protagonista se convierte en una de las figuras centrales de un grupo terrorista dirigido por una misteriosa doctora, Luciana (interpretada por Sara Serraiocco), que practica abortos clandestinos.
Aunque uno de los méritos de la película es dar vida, con gran atención al detalle (en particular, en su minucioso trabajo de vestuario y dirección artística), a un periodo clave tanto de la historia chilena como de la italiana, la psicología de Aldo y las motivaciones más profundas de sus actos se habrían beneficiado de un mayor desarrollo. No queda claro, por ejemplo, por qué decide ayudar a Luciana. ¿Lo hace simplemente para ganar más rápido el dinero que necesita para mantener a su familia o lo mueve sobre todo el deseo de desafiar un sistema que considera injusto? El personaje de Luciana también resulta por momentos excesivamente forzado. Nunca termina de aclararse por qué una joven de Suiza se encuentra al frente de un grupo terrorista en Turín.
El periodo histórico en el que se basa la película es tan complejo y delicado que habría justificado un examen más profundo, un análisis más matizado y un desenlace menos previsible. En conjunto, Il Cileno es una película formalmente lograda, especialmente en lo que respecta a su reconstrucción histórica, y se beneficia de interpretaciones convincentes, pero no aprovecha lo suficiente la rabia que impregnó toda la década de 1970.
Il Cileno es una producción de la italiana Dispàrte, la chilena EQUECO y la suiza Cinédokké, junto con RSI – Radiotelevisione Svizzera di lingua italiana y SRG SSR. Fandango gestiona sus ventas internacionales.
(Traducción del italiano)
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