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LOCARNO 2026 Piazza Grande

Crítica: Demain je tombe amoureux

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- El nuevo largometraje del director francés Martin Provost es una reflexión sobre el amor, una oda a la ligereza a pesar de las dificultades de la vida

Crítica: Demain je tombe amoureux
Fabrice Luchini y Emmanuelle Devos en Demain je tombe amoureux

El director francés Martin Provost ha presentado su noveno largometraje, Demain je tombe amoureux, en la Piazza Grande del Festival de Locarno, donde ofrece un retrato desenfadado pero intenso de un hombre que intenta devolverle el sentido a una vida que se apaga día tras día. Tres años después del éxito de Bonnard, Pierre and Marthe, Provost vuelve al tema de las parejas, aunque esta vez están formadas por personas aparentemente "corrientes", o al menos eso es lo que nos hace creer en un principio.

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En vísperas de su jubilación, Émile (Fabrice Luchini) imparte su última clase en un instituto que lo es todo para él. Para esta última "función", elige hablar del amor o, mejor dicho, de la importancia de las emociones en una sociedad cada vez más estéril y conformista. Durante lo que parece un homenaje un tanto cómico a El club de los poetas muertos, Provost nos muestra a un profesor que anima a sus alumnos a convertirse en poetas de su propia existencia. Sin embargo, embriagado por su propio monólogo, Émile olvida hacerse una pregunta fundamental: ¿sigue siendo capaz de amar, de abandonarse a una emoción ardiente que pueda hacerle perder la cordura? Incapaz de responder a esta pregunta y emocionalmente sacudido tras dejar atrás los muros tranquilizadores de su escuela, Émile regresa a casa para descubrir que su esposa lo ha dejado.

Émile debe hacer frente a una serie de cambios desconcertantes y súbitos que desde luego no había previsto. Obligado, muy a su pesar, a confrontar las palabras que había pronunciado poco antes en clase, el protagonista debe abrir su corazón a la incertidumbre de las relaciones sentimentales, entre otras, que convertirán su día a día en una montaña rusa emocional. A través de encuentros inesperados, principalmente con tres mujeres muy distintas, la misteriosa hippie que conoce en el supermercado (Carole Bouquet), la esposa traicionada en busca de libertad (Chiara Mastroianni) y un antiguo amor de juventud (Emmanuelle Devos), el protagonista se ve obligado a afrontar sus miedos. Cada una de ellas le muestra una manera distinta de amar, de abrir el corazón a un mundo que parece ofrecer infinitas posibilidades.

Demain je tombe amoureux es, sin duda, una película sobre el amor, sobre la dificultad de abrirse a los demás sin miedo a desnudarse ni a revelar las propias vulnerabilidades. Provost acorrala a su protagonista, instándolo a reinventarse y a descongelar un corazón helado desde hace mucho tiempo. Pero la película es también una reflexión sobre la libertad, sobre la locura de elegir libremente el propio camino incluso cuando la razón nos empuja hacia la seguridad y la estabilidad. En este sentido, los personajes femeninos nunca caen, afortunadamente, en los tópicos asociados a las relaciones sentimentales exclusivamente heterosexuales, lo que quizá sea una de las limitaciones de la película. Al contrario, son ellas quienes ponen las reglas, quienes eligen qué hacer con su vida, ajenas al juicio de los demás, y orgullosas y celosas de su libertad.

Otro personaje clave de la película es la naturaleza que rodea a los protagonistas. Admirador del norte de Francia, Provost retrata con gran ternura y un conmovedor toque de nostalgia las misteriosas playas de Normandía. La ciudad de Dieppe, un lugar que se revela a un tiempo real e imaginario, se convierte en una suerte de alter ego de Émile, una encarnación de su mundo interior, a la vez turbulento y deliberadamente hermético.

Demain je tombe amoureux es una película centrada en un personaje frágil pero que nunca se da por vencido, una obra desenfadada y por momentos retro que sin duda hará las delicias de los admiradores de Fabrice Luchini y de su excéntrica y poética presencia en pantalla.

Demain je tombe amoureux es una producción de la francesa Les Films du Kiosque. Sus ventas internacionales corren a cargo de Paradise City Sales.

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(Traducción del italiano)

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