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Crítica: Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma
por Muriel Del Don
- Con su tercer largometraje, Jane Schoenbrun nos regala un brillante e hilarante homenaje al género slasher revisitado en clave queer

Tras dos largometrajes de ficción, We’re All Going to the World’s Fair y El brillo de la televisión (ambas seleccionadas para Sundance), que convirtieron a Jane Schoenbrun en el “enfant terrible” del cine independiente estadounidense, le cineaste ha presentado su electrizante, cerebral y a la vez pop Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma en la sección Un Certain Regard de Cannes, donde se alzó con la Queer Palm, y más recientemente en el Neuchâtel International Fantastic Film Festival. Estrenada ya en varios países europeos de la mano de MUBI, la película llegará mañana a las salas en Bélgica (en colaboración con Cinéart) e Italia, el jueves a Alemania y los Países Bajos (también junto con Cinéart), y el viernes al Reino Unido. La nueva propuesta de Schoenbrun revisita con inteligencia el género slasher con una saludable dosis de humor, ofreciendo una reinterpretación queer llamada a pasar a la historia.
Tras nutrirse de la estética "creepypasta" en su primer largometraje de ficción y adentrarse en lo paranormal y el terror psicológico en el segundo, Schoenbrun vuelve a abrazar el cine de género con su nuevo trabajo. Esta nueva ficción, una relectura queer tan estimulante y placentera como necesaria del slasher, nos invita a reflexionar sobre el concepto de placer desde una perspectiva ya no heterocéntrica, normalizadora y tranquilizadora, sino deliberadamente desviada, distinta y liberadora.
Kris (magníficamente interpretada por Hannah Einbinder), brillante cineasta e intelectual queer, es contratada por una productora para dirigir una nueva entrega de una longeva franquicia slasher conocida como Campamento Miasma. Es un reboot "woke", como lo describen los productores, de una saga slasher tránsfoba de los años ochenta. Kris quiere convencer a la actriz ya retirada (una sublime Gillian Anderson) que encarnó a la "última chica" en la cinta original para que asuma el papel protagonista en su nueva película. Tras un largo y complicado periplo, la protagonista localiza a su ídolo en la montaña, en un lugar abandonado que ha elegido como refugio tras el trauma padecido durante el rodaje original. Lo primero que llama la atención de Kris es que el escondite elegido es exactamente el mismo emplazamiento que sirvió de escenario para la película primigenia. A medida que las dos mujeres empiezan a trabajar juntas, comienza a forjarse un vínculo profundo, con deliciosos matices psicosexuales, que las empuja a emprender juntas un viaje catártico que va del dolor del trauma hacia la liberación y el tan ansiado despertar sexual, en una vena exquisitamente queer. Como una interminable fiesta de pijamas a base de chucherías y ositos de goma, su convivencia se transforma en un espacio suspendido, liberador y exento de juicios, en el que explorar una sexualidad emancipada de toda atadura normativa.
Dentro de la mitología cinematográfica de la franquicia Campamento Miasma, el sanguinario asesino que emerge de lo más profundo del lago no es una figura enmascarada con un pasado oscuro, sino un fantasma cuyo rostro se oculta tras un conducto de ventilación, conocido como Little Death (una expresión de argot que significa "orgasmo"). Armado con una lanza, Little Death es la reencarnación vengativa de un antiguo asistente a un campamento de verano que fue objeto de una feroz campaña tránsfoba que acabó provocando su muerte. Condenado a vivir eternamente en las profundidades del lago de Camp Tivoli, "el monstruo" emerge cada temporada para asesinar a adolescentes presas de un incontrolable torbellino hormonal.
Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma es a la vez una oda y una divertidísima y conmovedora celebración de lo queer, de la alegría de vivir la propia sexualidad en un cuerpo por fin liberado de los corsés binarios y de las imposiciones heteropatriarcales de una sociedad cruel e implacable. Al final de esta aventura fantástica y deliciosamente bañada en sangre, la protagonista logra por fin habitar su propio cuerpo con la conciencia de quien ya no se preocupa por las normas y experimentar un placer arraigado en la alegría y la ligereza, en lugar del dolor del trauma pasado. En este sentido, la película funciona como una reflexión autobiográfica sobre lo que ocurre después de haber superado la disforia de género, cuando por fin se puede ser realmente uno mismo en un cuerpo auténtico porque por fin se corresponde con su identidad de género.
Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma es una producción de MUBI junto con la empresa estadounidense Plan B Entertainment y la canadiense Scythia Films. The Match Factory gestiona sus ventas internacionales.
(Traducción del italiano)
Galería de fotos 13/05/2026: Cannes 2026 - Teenage Sex and Death at Camp Miasma
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