Crítica: Ink
por David Katz
- VENECIA 2026: Danny Boyle cuenta la escabrosa historia del polémico tabloide británico The Sun, con Jack O’Connell dando vida al primer director bajo el liderazgo de Rupert Murdoch

Se dice que la sangre pesa más que el agua, pero la tinta es permanente. Ese es el poder de los medios de comunicación, algo que el magnate australiano Rupert Murdoch conoce bien. La compra del periódico británico The Sun en 1969 le condujo a controlar influyentes medios estadounidenses de derecha como Fox News y, en un momento dado, el estudio de Hollywood 20th Century Fox. La opinión generalmente aceptada, tanto en el centro como en la izquierda, es que desplazó a todo el sector de los medios de comunicación, y con él al discurso público posterior, hacia la derecha, dejando de lado los que supuestamente eran sus principios fundamentales: el equilibrio y la pluralidad. Ink, la nueva película de Danny Boyle sobre los orígenes de The Sun, que inaugura este año la competición del Festival de Venecia, desplaza ligeramente nuestra percepción de su grado de responsabilidad al presentar, en cambio, a su primer fichaje editorial, Larry Lamb (Jack O’Connell), como la mente diabólica de la operación.
Ink fue adaptada por James Graham, un popular dramaturgo y guionista británico (al estilo de Jack Thorne), a partir de su exitosa obra homónima de 2017. Boyle procede del teatro, al que todavía vuelve, pero consigue catapultar el texto al cine de manera arrolladora. Su arsenal estilístico de planos holandeses, velocidades de fotogramas distorsionadas y travellings acelerados sigue trazando de maravilla la línea entre el cinetismo y la excentricidad heterodoxa, 30 años después de su irrupción con Trainspotting. Por lo demás, el guion de Graham está muy bien construido, es preciso (y resulta convincente en algunos detalles más increíbles que la ficción) y mantiene un punto de vista bastante objetivo (a diferencia de su protagonista). Sin embargo, sigue quedándose corto a la hora de ofrecer una mirada más profunda a la psicología de Lamb y Murdoch, mientras que su visión de los primeros tiempos de The Sun como premonitoria del actual panorama mediático, profundamente degradado, resulta a la vez demasiado general y poco sutil como para ofrecer esa revelación propia de una columna de opinión.
Estamos en 1969 y, para Boyle y los diseñadores de producción Carson McColl y Gareth Pugh, Londres sigue pareciendo la ciudad de los bombardeos: la iluminación cálida y dorada de los interiores suntuosos a veces parece luz de gas, más que el blanco puro de los flashes de los paparazzi. Era una época más inocente y moralmente puritana en las Islas Británicas. Murdoch (un sólido Guy Pearce, que disfruta de su fotogénica fase de actor de personaje) es un advenedizo australiano con un complejo de inferioridad por su condición "colonial" (por usar la vetusta dicción inglesa de la época), pero dotado de una habilidad preternatural para hacer dinero, al margen de su verdadera trayectoria como escritor y periodista. Quiere desbancar al izquierdista Daily Mirror como el periódico más leído del país, tratando de levantar desde cero el denostado The Sun. Al principio, Lamb se nos presenta como un periodista más íntegro, pero su perspicaz persecución y explotación del gusto del público, especialmente de sus aspectos más bajos, acaban haciendo que tanto él como el periódico pierdan toda integridad moral.
Si el propio The Sun hubiera de elogiar a Lamb, se lanzaría sin sutilezas a por su legado más dudoso: la inauguración de la "Page 3", el incentivo de fotos en topless para sus lectores varones. Los propios principios socialistas británicos de Boyle vuelven a quedar expuestos con claridad: el libre mercado persigue el mínimo común denominador y se aprovecha de nuestros inocentes impulsos hacia el cotilleo. Aun así, Ink ofrece un argumento sensato y expuesto con calma, en lugar de la respuesta contundente que probablemente requiere el asunto. Quizá un hilo, en algún rincón de X o incluso de TikTok, lo supla.
Ink es una coproducción entre el Reino Unido, Francia y Estados Unidos, producida por House Productions y Media Res. StudioCanal también produce y se encarga de sus ventas internacionales.
(Traducción del inglés)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

















