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VENECIA 2026 Competición

Crítica: Bucking Fastard

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- VENECIA 2026: Lo nuevo de Werner Herzog convierte Irlanda en el escenario de una fábula absurda sobre la identidad, inspirada en el caso extraordinario de las gemelas Chaplin, de York

Crítica: Bucking Fastard
Rooney Mara y Kate Mara en Bucking Fastard

Hay vidas que parecen pertenecer a una película de Werner Herzog incluso antes de que Herzog se acerque a ellas. Bucking Fastard, una de las cintas a competición en el Festival de Venecia este año, toma como punto de partida la vida de Freda y Greta Chaplin, las gemelas idénticas de York cuya inquietante cercanía (se vestían igual, se movían juntas y podían hablar al unísono) las convirtió en una pequeña sensación británica a comienzos de los años ochenta. Herzog transforma esa extraña historia real en una fábula irlandesa contemporánea sobre Jean y Joan Holbrooke, dos hermanas empeñadas en existir casi como una sola persona, hasta que la cuestión pasa a ser si tal unidad significa liberación, encierro o, sencillamente, su propia manera de estar en el mundo.

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En el fondo, la película habla de la identidad, pero Herzog aborda el tema de una forma tan lúdica que sus ideas a menudo llegan disfrazadas de disparate. Las hermanas hablan al unísono, se mueven con una extraña sincronía ritualizada y habitan el mundo según unas reglas que para ellas tienen todo el sentido y para los demás solo a medias. Kate Mara y Rooney Mara se entregan por completo a ese registro, ofreciendo interpretaciones deliberadamente caricaturescas y fantásticas. Su condición irlandesa, sus ritmos compartidos e incluso su vena disparatada obedecen a la misma lógica de cuento.

El reparto se lo pasa en grande, a veces quizá demasiado. En las interpretaciones, a ratos se percibe un aire de autocomplacencia, como si Herzog y sus actores compartieran un código privado cuyos matices no acaban de trasladarse al espectador. Domhnall Gleeson encaja sin fisuras en el mismo armazón excéntrico, mientras que Orlando Bloom, como el antiguo amante compartido de las hermanas, añade otra capa de absurdo. La película no es ininteligible, pero hay ideas emocionales y temáticas que quedan poco desgranadas. Herzog entreabre la puerta a este mundo peculiar sin darnos siempre la llave para abrirla del todo.

Ahí es donde Bucking Fastard tropieza. El pulso de Herzog es inconfundible: irónico, experimentado y sabio, pero nunca obvio. Su sabiduría se manifiesta a través de la abstracción, los chistes y los gestos absurdos, casi como si la filosofía se transmitiera mediante un chiste alargado. Hay algo genuinamente poético en esa negativa a explicarlo todo y, aun así, la película parece estar constantemente a punto de alcanzar una mayor intensidad emocional.

Uno espera a que sus ideas sobre la identidad, el deseo, la soledad y la existencia compartida encajen de pronto y resulten arrolladoras. Ese momento no llega del todo. El resultado final se mantiene encantador, divertido y a menudo hermoso, pero levemente superficial, flotando por encima de las profundidades emocionales que sugiere una y otra vez.

En lo visual, Herzog está especialmente inspirado. Los tonos verdes del director de fotografía Peter Zeitlinger dominan la película, evocando inevitablemente la imagen de Irlanda como Isla Esmeralda, en particular en los interiores rurales, los paisajes y los llamativos pasajes finales ambientados en cuevas. El país transmite la sensación de ser a la vez físico y mítico, terrenal y encantado. Esa tensión se refuerza con la espléndida banda sonora de Ernst Reijseger, que convoca una tierra de elfos y criaturas sobrenaturales sin dejar de anclarse en algo espiritual y, a la vez, obstinadamente telúrico.

Con 109 minutos, la película dista de ser larga para los estándares de Venecia, aunque aún podría beneficiarse de algunos ajustes. Algunas repeticiones de tono diluyen su efecto, más que contribuir a su profundidad. Sin embargo, el desenlace funciona y el trayecto conserva suficiente encanto y coherencia como para que Bucking Fastard sea una película fácil de querer.

Herzog ha firmado algo ingenioso, extraño y visualmente seductor. Nunca llega a convertirse en la revelación emocional que promete, pero sigue siendo una obra distintiva y placentera de un cineasta aún capaz de convertir el absurdo en algo cercano a la sabiduría.

Bucking Fastard es una producción de Providence Road Entertainment (Estados Unidos) y Gateway to Orkney (Irlanda). La británica HanWay Films se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)


Galería de fotos 03/09/2026: Venice 2026 - Bucking Fastard

18 fotos disponibles. Desliza hacia la izquierda o la derecha para verlas todas.

Werner Herzog, Kate Mara, Rooney Mara, Orlando Bloom, Domhnall Gleeson
© 2026 Fabrizio de Gennaro for Cineuropa - fadege.it, @fadege.it

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