Crítica: I figli della scimmia
por Camillo De Marco
- VENECIA 2026: En la delicada ópera prima de Tommaso Landucci, Riccardo Scamarcio interpreta a un padre desorientado y confundido de un niño con discapacidad

En I figli della scimmia, de Tommaso Landucci, que compite en la sección Orizzonti del Festival de Venecia, Dario (Riccardo Scamarcio) y su mujer (Lidiya Liberman) son una pareja que vive en una ciudad italiana de provincias sin especificar, padres de un niño con discapacidad de unos diez años, Enrico (Andrea Aggio). Sus vidas están completamente volcadas en los cuidados que requiere un niño tetrapléjico: darle de comer, lavarlo, vestirlo, acomodarlo en su silla de ruedas y llevarlo a las sesiones de fisioterapia y a la piscina. Al igual que la madre, Dario hace todo ello con entrega y amor inquebrantables, aunque no sea fácil. El peaje de esa dedicación incansable se manifiesta no solo en el dolor de espalda que empieza a sufrir, sino, sobre todo, en la sensación de incomodidad y asfixia que se lee en el rostro y los gestos del protagonista, acentuada por la elección del director, junto al director de fotografía Guido Michelotti, de rodar la película en un formato inusual que convierte el encuadre en casi un cuadrado.
Dario trabaja en una gran compañía de seguros con su hermano mayor (Fausto Russo Alesi), y las discusiones con este, que acusa a Dario de haber sido siempre superficial ("¡Comprometerse tiene valor!"), dejan entrever que hay más en la personalidad del protagonista. La escena con la familia reunida en la casa de campo del abuelo (Luigi Diberti), con hermanos, esposas y nietos en torno a una suculenta barbacoa, revela, en cambio, la bonita relación de Dario con Giacomo, el hijo adolescente de su hermano (Tancredi Naldini). Cumplir 14 años es la ocasión para regalarle a su sobrino una vieja moto de trial, una antigua pasión de Dario. Le enseña a manejarla y lo lleva a encuentros de trial en el bosque, y en ese vínculo creciente se adivina un deseo de escapar de la realidad y de asumir ese papel de padre "normal" que Dario siente que nunca ha podido desempeñar.
Landucci debuta en la ficción tras presentar en las Giornate degli Autori de Venecia en 2021 el documental Caveman – Il gigante nascosto, y demuestra un sólido dominio de la escritura (el guion, coescrito con Damiano Femert, ganó en 2021 el Premio Solinas y el Gran Premio del Sam Spiegel International Film Lab) y una puesta en escena depurada. La elección de Scamarcio, que recibió el guion hace años y se enamoró del proyecto hasta el punto de coproducirlo, es acertadísima. El papel de este hombre atribulado parece hecho a medida como nuevo reto interpretativo para él. Como el mono de la fábula de Esopo (de la que Landucci toma el título de la película), que mima a una cría en detrimento de la otra, este hombre se pierde en su propia proyección idealizada. Cuando comete un desliz revelador, al olvidarse de recoger a Enrico en la piscina, el choque con su mujer es inevitable y se instala un punto muerto en una relación ya de por sí tensa. Confundido, se refugia en casa de su padre. Aunque sostiene que se atiene al modelo social del mandato parental ("Lo que hay que hacer, lo hago"), Dario en realidad se presenta como otro ejemplo más de la desaparición de la figura paterna en nuestra época. Transfiere una pasión adolescente a su sobrino, como esos padres que llevan a sus hijos a un partido de fútbol cuando en secreto preferirían estudiar a Chopin al piano.
Desde luego, el nacimiento de un hijo con discapacidad hace añicos el sueño que ambos progenitores tienen del "hijo imaginario" que colmará sus expectativas y deseos parentales. El director transmite con eficacia cómo la discapacidad de un niño transforma la relación de la pareja. La resiliencia materna conduce a una mayor inclinación al cuidado del hijo, mientras el padre deja de ejercer la función normativa. La búsqueda de una forma propia de ser padre es hoy más compleja que en el pasado, oscilando entre la tradición y el papel del "nuevo padre", que esta pequeña película retrata con gracia.
I figli della scimmia es una producción de Lungta Film junto con Lebowski y Mosaicon Film. Piperplay se encarga de sus ventas internacionales.
(Traducción del italiano)
Galería de fotos 07/09/2026: Venice 2026 - I figli della scimmia
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