Crítica: Woman Unknown
por Jan Lumholdt
- VENECIA 2026: May el-Toukhy ofrece una de las miradas más crudas sobre la euforia de la liberación tras la Segunda Guerra Mundial

Entre los títulos de la competición oficial de la 83.ª edición del Festival de Venecia, Woman Unknown, de May el-Toukhy, se sitúa entre los que más expectación despiertan, en parte por ser la única película en competición dirigida por una mujer y, además, porque se atreve a abordar los lados más oscuros del orgullo nacional, precisamente en su momento de mayor gloria. Estas imágenes danesas de la liberación están muy en la línea de Lars von Trier, en su versión más despiadada.
Hemos visto esas imágenes eufóricas de la liberación de 1945, con las grandes avenidas de París, Nueva York u Oslo desbordadas de gente, las luces volviendo a brillar tras tantos toques de queda, vítores extáticos, banderas ondeando y besos espontáneos, como el del marinero y la enfermera en Times Square (una imagen que recientemente ha generado un debate sobre el consentimiento). También se han sometido a examen los diversos actos de justicia por mano propia de la posguerra, como la persecución de los informantes, los destrozos en los comercios que habían hecho negocios con el enemigo y la exhibición pública y el rapado de mujeres que habían mantenido relaciones con soldados de las fuerzas de ocupación. Se dice que Dinamarca tuvo alrededor de 50.000 de estas "colaboradoras horizontales" durante la Segunda Guerra Mundial. Woman Unknown, que transcurre a lo largo de cinco días, trata sobre una de ellas mientras prepara su boda.
A Marie (Mathilde Arcel, en un papel que puede consagrarla) no le ha ido mal: trabaja en casa del fabricante de guantes viudo Christian (Carsten Bjørnlund) y de su hija pequeña Leonora (Lora Yde Sander) como doncella y niñera. Con el tiempo, Marie se ha vuelto indispensable y Christian le ha pedido matrimonio. Puede que no sea su gran amor (su vida sexual le provoca ciertas molestias genitales), pero Marie aprecia su entorno de alta burguesía en Copenhague, cuidar de Leonora y haber hecho una buena amiga en la señora Berg, su vecina, una madre soltera cuyo bebé también cuida a veces. Ante ella se perfila una vida cómoda en una Dinamarca "atter frit" ("otra vez libre"), como concluía el legendario boletín en danés emitido desde Londres el 4 de mayo de 1945.
Al mismo tiempo, se suceden las ya mencionadas acciones de los justicieros populares: liquidar a los "chivatos", enfrentarse a los negocios cómplices y humillar públicamente a las "Jerrybags", como las llamaban los ingleses. Y, paradójicamente, a través de la mirada de el-Toukhy, todas ellas transmiten la misma euforia. En algunas escenas memorables, casi consigue que su director de fotografía, Jasper Spanning, convierta esos "rituales" en instalaciones artísticas, ante la mirada de Marie, que los contempla con espanto y asco, probablemente agradeciendo a alguna fuerza superior que su secreto siga a buen recaudo. Porque Marie es una chica de pueblo, lejos de casa, libre de su pasado en esta gran ciudad.
Entonces, como dictan el destino y un guion malévolo, ese mismo pasado asoma la cabeza y la cerca como un incendio forestal. Acorralada y al borde del colapso, Marie opta por medidas desesperadas, de nuevo con la complicidad de el-Toukhy y su coguionista habitual, Maren Louise Käehne, cuyas decisiones remiten a su anterior colaboración, Reina de corazones, lo que quizá sugiera que aquella película y esta sean las dos primeras partes de una trilogía.
Es un cine poderoso, poderosamente escrito, interpretado y plasmado en imágenes. Y también poderosamente cruel.
Woman Unknown es una producción de Nordisk Film Production A/S (Dinamarca), en coproducción con SIA Nafta Films (Letonia) y Nordisk Film Production Sweden. Sus ventas internacionales corren a cargo de TrustNordisk ApS.
(Traducción del inglés)
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