Crítica: La città dei vivi
por Olivia Popp
- VENECIA 2026: El nuevo largometraje de Edoardo Gabbriellini pretende desmontar el sensacionalismo mediático en torno a la historia real de un joven asesinado en 2016

El último trabajo de Edoardo Gabbriellini está impregnado de una ironía dramática desgarradora y profundamente conmovedora. La cinta narra la historia real de Luca Varani (interpretado aquí por Emanuele Maria Di Stefano), un joven de 23 años asesinado por dos hombres en su domicilio en 2016. El caso conmocionó a Italia por su aparente arbitrariedad y su brutalidad descarnada. En La città dei vivi ya sabemos lo que le espera a Luca, incluso si no conocemos la historia al dedillo. Sabemos que su destino está sellado en la película, aunque calificarlo de inevitable suponga una falta de respeto a su vida.
Esa tensión tan incómoda es la que alimenta la calma psicológica que sostiene la película, que Gabbriellini desvía con pericia del true crime para moldearla más bien como una melancólica oda a la aterradora imprevisibilidad de la vida. La città dei vivi se estrenó mundialmente en la sección Orizzonti de Venecia y pronto tendrá su presentación internacional en la sección Centrepiece de Toronto. La película se basa en la novela homónima de 2020 de Nicola Lagioia, que reconstruye la vida del joven a través de entrevistas y testimonios.
Desde su adopción por parte de sus padres (Simona Senzacqua y Valerio Mastandrea), Luca parece destinado a ser querido por quienes lo rodean, incluida su novia, Marta Gaia (Gaia Merlonghi). Sin embargo, tras dejar la escuela nocturna (después de haber abandonado ya la secundaria), prefiere pasar los días dilapidando su dinero en tragaperras digitales. Más tarde conoce a Andreas (Andrea Isidori), que lo introduce en el mundo del llamado gay-for-pay, el acompañamiento y el trabajo sexual con clientes adinerados a cambio de algo de dinero, para acabar repitiendo el ciclo una y otra vez.
El tedio ansioso de Luca es palpable y su desorientación casi lo devora por completo. Parece apático ante el mundo (falta al trabajo, deja plantada a su novia...), pero no podemos meternos en su cabeza para saber por qué. El cineasta se contiene y no fuerza al espectador a empatizar con la situación de Luca. En su lugar, mediante esta sucesión de actos repetitivos y aparentemente desprovistos de sentido, Gabbriellini logra reflejar el misterio de todo ello: esa parte frustrante de no poder encontrar una explicación racional a su asesinato.
La città dei vivi se alimenta de una sensación multidimensional de incomodidad, enmarcada en una Roma de colores extremadamente oscuros y lúgubres. La identidad de los asesinos como hombres queer queda clara, pero nunca se presenta como un motivo. Más bien, lo que alimenta sus actos es su retorcido sentido de impunidad y el consumo de drogas. Del mismo modo, no hay ningún momento en que la película acuse a Luca de haberse pasado de la raya. Cuando acude por última vez, lo hace simplemente con una sinceridad casi infantil y el deseo de ganar dinero, como en el resto de sus encuentros.
Gabbriellini nunca muestra nada especialmente sórdido, más allá de los angustiosos instantes finales antes de que Luca quede noqueado por una bebida adulterada en una fiesta privada. Gran parte de lo sucedido se sugiere mediante la yuxtaposición de momentos estáticos e incluso estériles, que funcionan casi como instantáneas de recuerdos. La película se resiste conscientemente al deseo de saturarnos con imágenes terribles, obligándonos a forzar la vista para atrapar algún destello del pasado mediante un examen minucioso de lo que se encuentra en un solo encuadre. Los 30 minutos finales están concebidos como una suerte de apacible desenlace: sabemos lo que vendrá después de que se encuentre su cuerpo. Aquí importa menos el descubrimiento que el revivir los hechos, no para darles sentido, sino para apaciguar nuestra propia y desesperada búsqueda de significado.
La città dei vivi es una producción de las italianas Eagle Pictures, Cinema Unidici y Lungta Film. PiperPlay gestiona sus ventas internacionales.
(Traducción del inglés)
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