Crítica: A Day in the Life of Jo: Chapter Phaedra
por David Katz
- VENECIA 2026: El audaz segundo largo de Jacqueline Lentzou sigue a una estudiante griega durante un día que termina en tragedia, convirtiéndose en un bello viaje hasta el mundo de los espíritus

A Day in the Life of Jo: Chapter Phaedra estaría marcada por su sencillez narrativa, de no ser por un prólogo situado en un mundo espiritual difuso (un marco que abre y cierra la película). Sobre una hermosa fotografía de luces y sombras teñidas de azul, oímos una voz en off hablar de enviar un "sueño" a nuestra protagonista, Jo (Evita Andriopoulou), junto a tres objetos de plástico difíciles de distinguir que aparecen de repente en el centro del encuadre, como fenómenos de una versión menos inquietante del salón de Twin Peaks. El segundo largometraje de Jacqueline Lentzou, una de las obras visual y formalmente más logradas que se presentan este año en la competición Orizzonti de la Mostra de Venecia, no logra, aun así, eludir ciertos tópicos del cine iniciático, pero sobresale por varios pasajes deslumbrantes que la acercan al cine de vanguardia y experimental.
Una de las principales inspiraciones de Lentzou fue el asesinato, en 2008 y a manos de la policía de Atenas, de Alexandros Grigoropoulos, que desencadenó una ola de protestas que le causó una fuerte impresión en una fase clave de su vida. La película resultante es, en gran medida, una respuesta indirecta a aquello. El guion sigue a Jo, de 15 años, a través de una serie de acontecimientos aparentemente ordinarios, pero profundamente cargados de significado, además de sus interacciones con sus padres divorciados (su madre Eleni, coreógrafa y bailarina, interpretada por Eleni Vergeti, y Ektoras Lygizos en el papel del padre) y su sórdido novio, Alexis.
El prólogo fantasmal ya resulta impactante, pero cuando Lentzou y el director de fotografía Grimm Vandekerckhove presentan el entorno suburbano de clase media en una sucesión de largos planos de seguimiento aéreos, queda claro que estamos ante una película especialmente sensibilizada con la creación de imágenes y la puesta en escena, iluminada con colores hiperreales que también funcionan como vía de acceso a las vidas interiores de los personajes. A medida que conocemos el destino de Jo, prefigurado por un breve plano de un vehículo lleno de policías armados, todos sorbiendo Frappuccinos, las secuencias que conducen hasta allí adquieren, vistas en retrospectiva, una carga particular, con extensos pasajes musicalizados (con temas de Vashti Bunyan y de la banda indie escocesa de sprechgesang Life Without Buildings, entre otros), que revelan cómo el gusto de la protagonista, e incluso su propia imagen, empiezan a cobrar forma al margen de los ritmos trap que prefieren su novio y sus amigos, de quienes se da a entender que ya consumen drogas. La canción crucial es la que interpreta en una clase de música, con una profesionalidad insólita, una tal Phaedra (Anastasia Gouliamou): una pieza tradicional para soprano titulada "The Rose Tattoo", a juego con su propio jersey rojo y recargado. Como una figura aún más irreal que todo lo que vemos, ¿podría su presencia ser obra de los espíritus que se oyen al principio? ¿Y podría ayudar a sacar a la luz el deseo queer reprimido de Jo?
Aun siendo muy fiel a las creencias y fascinaciones de Lentzou, hay algo bastante amorfo en la forma en que despliega conceptos místicos como el zodiaco y el tarot; para quienes no sintonizan con su frecuencia, planea un aura de afectación, sobre todo en una escena en la que un grupo de espíritus, representados por haces de luz blanca, conversa únicamente mediante subtítulos en pantalla, lo que recuerda al diálogo entre rocas de la oscarizada Todo a la vez en todas partes. Sin embargo, con unas escenas impulsadas por la banda sonora original de Colin Stetson, dominada por drones, la película acaba convenciéndonos de que la visión de Lentzou de una posible eternidad rescata a Jo y Alexandros del golpe repentino de la muerte.
A Day in the Life of Jo: Chapter Phaedra es una coproducción entre Grecia, Alemania y Francia, producida por Avion Films y Atalante, junto con Kelek Film, 4 à 4 Productions, ERT y Haris & Co. Sus ventas internacionales corren a cargo de Lucky Number.
(Traducción del inglés)
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