Crítica: What Belongs to Others
por Martin Kudláč
- VENECIA 2026: Grzegorz Dębowski combina la estética del realismo social con el impulso de la historia criminal, conduciendo un drama sobre la pobreza hacia una catarsis accesible

Tras su ópera prima, Next to Nothing, el director polaco Grzegorz Dębowski regresa con What Belongs to Others, presentada en la sección Orizzonti del 83.º Festival de Venecia. Con un estilo reconocible de realismo social, Dębowski vuelve a centrarse en personas que viven en los márgenes de la sociedad polaca. Sin embargo, en su segundo largometraje atenúa la crudeza mediante convenciones del género criminal, una trama de intriga y una creencia inesperadamente optimista en la conexión humana.
Kasia (Monika Kwiatkowska) vive con su novio, Darek (Robert Mania), que la maltrata verbalmente. Ante un desahucio inminente, la pareja inicia una serie de robos en un bloque de pisos, apuntando a apartamentos cuyas puertas han quedado abiertas. Después de que detengan a Darek durante otro intento de robo, Kasia se queda sola y sin hogar. La mujer decide volver a uno de los pisos que habían robado, pese a haber encontrado allí el cuerpo de su propietario, colgado del techo.
Impulsada por la necesidad económica, Kasia sigue empeñando las pertenencias del difunto e intenta cobrar su seguro de vida haciéndose pasar por su pareja. El engaño la conduce hasta el pasado del fallecido y la pone en contacto con su madre anciana, su hermana y su exmujer. Lo que empieza como una estafa oportunista acaba permitiéndole encontrar un lugar dentro de esa familia fracturada.
Aunque What Belongs to Others adopta la estética observacional y el entorno marginal asociados al cine socialmente comprometido de Europa del Este, Dębowski no convierte la situación de Kasia en un diagnóstico sostenido de las estructuras que la han producido. En su lugar, la pobreza se convierte en el motor de un drama criminal y de un insólito misterio que no plantea la pregunta "¿quién mató al muerto?", sino "¿quién era?". La película conserva la textura del realismo social mientras se aleja de sus tendencias narrativas más austeras.
En este sentido, el largometraje podría parecer una versión invertida de Teorema, de Pier Paolo Pasolini. Mientras que el enigmático visitante de Pasolini irrumpe en un hogar burgués aparentemente estable y precipita su derrumbe, Kasia se abre paso en una familia que ya se ha desmoronado y, casi sin pretenderlo, empieza a reunir a sus miembros. Su intrusión es a la vez parasitaria y reparadora, hasta el punto de que el engaño se convierte en el catalizador de una reconciliación temporal.
En colaboración con el director de fotografía Stanisław Horodecki, Dębowski apuesta por los planos secuencia en movimiento que siguen a Kasia sin cortes, mantienen al espectador cerca de ella y preservan la cualidad cuasidocumental de la película. El riesgo de que su engaño sea descubierto añade suspense a la situación y permite combinar el drama social observacional con los mecanismos del thriller. Dębowski evita en gran medida el moralismo explícito y deja que la incomodidad ética permanezca latente bajo una trayectoria más esperanzadora.
El desenlace, que avanza hacia la restitución, confiere a la historia un aire redentor e introduce cierto sentimentalismo, pero también revela la estrategia de Dębowski: en lugar de dejar que la película se instale en el miserabilismo de autor, recurre al género y a la catarsis para construir una forma de cine social más accesible al público.
What Belongs to Others es una producción de Agnieszka Skalska para la polaca Blue Onion, coproducida por el Mazovia Warsaw Film Fund, el Podkarpackie Regional Film Fund, Koi Studio, Color Pro y Ucho Studio. Sus ventas internacionales corren a cargo de New Europe Film Sales.
(Traducción del inglés)
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