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SAN SEBASTIÁN 2026 New Directors

Crítica: El mal hijo

por 

- El popular actor Jaime Lorente debuta en la dirección con una historia íntima sobre la herencia de los traumas y la lucha por escapar de un destino trágico

Crítica: El mal hijo
Abel de la Fuente y Susi Sánchez en El mal hijo

El de Jaime Lorente es uno de los rostros más populares del panorama audiovisual español de los últimos años. Desde su revelación como uno de los protagonistas de la serie La casa de papel, éxito colosal de Netflix que catapultó al estrellato a prácticamente todo su reparto, el actor no ha dejado de estar presentes en las carteleras y pantallas ningún año. Ahora debuta como director con El mal hijo, que se ha estrenado en la sección New Directors del Festival de San Sebastián.

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La película es una historia de heridas abiertas que se transmiten de generación en generación. El centro de todo es Rubén (interpretado en su versión infantil por Abel de la Fuente), al que conocemos siendo un niño que vive con su abuela, una mujer conocida como la Murciana (Susi Sánchez regalando una vez más una interpretación sobresaliente) que se desvive en atenciones y cariño hacia el chaval. Y a pesar de esto, el protagonista no puede evitar sentir el vacío de la ausencia de un padre perdido en sus propias tragedias y de una madre que no puede evitar proyectar sobre el pequeño rencores y resentimientos de los que no es responsable.

Con su abuela como eje de toda su existencia, Rubén crece y se ve obligado a afrontar un panorama hostil en el que la violencia y la precariedad parecen inevitables.  El retrato que se dibuja de un pueblo de interior que podría ser muchos pueblos de España está muy logrado, y cuestiones como el trato esclavista que reciben los inmigrantes que trabajan el campo se presentan ante el espectador con crudeza, dotando a la cinta de una estimable dimensión político-social. Pero donde de verdad triunfa el debut de Lorente como director es en los momentos de intimidad. Con Rubén ya crecido (interpretado ahora por un muy convincente Hugo Arbues) el rol de cuidador y cuidado se intercambia, y es a él a quien le toca hacerse cargo del bienestar de su abuela. Las escenas de cuidados, en las que la complicidad y el cariño parecen reales, casi palpables, suponen los mejores momentos de la cinta y merecen un aplauso entusiasta.

El mal hijo avanza con fluidez hacia un clímax final en el que el protagonista tendrá que pasar a la acción para huir de la situación de dolor y precariedad en la que parece irremediablemente atrapado. Con habilidad, la cinta consigue dar forma a la historia de un niño que quiere convertirse en un hombre bueno, a pesar de la violencia, la injusticia y la falta de amor que le han rodeado en buena parte de su existencia. Con esta especie de western doméstico, en el que no hay carruajes, pero sí coches destartalados, Lorente presenta sus credenciales como director al que seguir la pista en los próximos años.

El mal hijo es una producción de AF Films y El mal hijo la película S.L. Film Factory Entertainment lleva sus ventas internacionales y AF Pictures la distribuye en España.

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