SAN SEBASTIÁN 2026 Competición
Crítica: Growth of the Soil
por Olivia Popp
- El nuevo largometraje de Hans Petter Moland es una epopeya ambientada en la naturaleza agreste sobre las vidas de una pareja marcadas por profundos cambios personales y sociales

En una remota región montañosa del norte de Noruega, a mediados del siglo XIX, un hombre de campo en busca de una nueva vida, Isak, se cruza por casualidad con una mujer con labio leporino, Inger. Al inicio de Growth of the Soil, de Hans Petter Moland, no sabemos nada de ninguno de los dos, pero poco a poco veremos cómo sus mecanismos compartidos de supervivencia se transforman en profundos sentimientos de amor, sentando las bases de la saga que está por venir: la de una metamorfosis socioeconómica y tecnológica que desembocará en lo que hoy llamamos modernidad.
Tras su estreno mundial dentro del programa Special Presentations de Toronto, Growth of the Soil, escrita por el director y Gard B. Eidsvold (que además interpreta al antiguo sheriff Geissler en la película), la cinta compite ahora por la Concha de Oro en San Sebastián y acaba de ser seleccionada por Noruega como candidata al Óscar. El nuevo largometraje de Moland, basado en la novela homónima publicada en 1917 y galardonada con el Nobel, obra de Knut Hamsun (un novelista brillante pero controvertido, que admiró abiertamente a Hitler y regaló su Nobel a Goebbels), es una epopeya de dos horas y media, sosegada, austera y hermética, que simplifica con gran acierto el libro original. Aunque las películas de este tipo corren a menudo el riesgo de perder la fuerza poética que hace tan sugerente a su fuente literaria, aquí Moland consigue conservar parte de ese poso cautivador y contemplativo.
Isak se muestra en toda su contenida reserva, dejando que sus emociones afloren apenas en pequeños asentimientos y leves movimientos de cabeza, gracias al trabajo de Herbert Nordrum (más conocido por dar vida al inesperado interés amoroso de la protagonista en La peor persona del mundo). La más abiertamente expresiva Inger, que experimentará la mayor transformación personal, cobra vida en la piel de la actriz sueca Asta Kamma August. La primera mitad se centra casi exclusivamente en la pareja (con el mismo peso para ambas perspectivas), que los dos protagonistas encarnan con naturalidad, pues un dúo menos sólido o desequilibrado habría hecho de esta una obra mucho más ardua.
La epopeya comienza donde lo hacen todas las generaciones: con el nacimiento de un hijo, y se extiende a lo largo de varias décadas. Vemos a la pareja levantar una granja, capear duras temporadas de cosecha y criar a varios hijos, hasta que una larga estancia en prisión separa a la familia. Es entonces cuando las implicaciones del paso del tiempo y de los cambios que trae consigo empiezan realmente a hacer mella. Con los años, la vasta extensión de tierras de la que eran responsables va siendo ocupada gradualmente por colonos, y la llegada de un nuevo y entusiasta pionero (Oddgeir Thune) altera aún más la dinámica de la pareja. El último tercio de la película es menos rico en acontecimientos que las partes anteriores, pero la historia nunca deja de evolucionar, sin que sus personajes lleguen a convertirse en arquetipos.
Es el choque con la modernidad tecnológica, y la radical transformación de toda clase de estructuras sociales que conlleva, lo que acaba representando una amenaza para la paz de esta familia, especialmente para el sentido de la realidad de Isak, que ha construido su mundo a su alrededor y desde los cimientos. Resulta inmensamente fascinante asistir a su lenta desilusión, porque lo que él percibe como amenazas (desde un reloj mecánico hasta una máquina de coser, pasando por cualquier otro elemento que represente este mundo en rápida industrialización), otros lo ven como progreso, incluida Inger.
El diseño de sonido de Gisle Tveito se impone a la banda sonora de Kaspar Kaae, aunque esta última irrumpe con fuerza a través de una guitarra punteada, de memorables reverberaciones (ligeramente anacrónica o incluso anatópica, en consonancia con la conducta disfuncional de Isak), y de unas cuerdas dramáticas que flotan sobre los momentos más meditativos de la película. Con el diálogo reducido al mínimo absoluto, Moland traslada con maestría el sustrato primitivista del libro de Hamsun al medio cinematográfico, sin recurrir jamás a torpes recursos narrativos ni a un exceso de romanticismo visual (mención especial para la ajustada relación de aspecto 4:3 de la película).
Growth of the Soil es una producción de 4 1/2 Film AS (Noruega), Scanbox Entertainment Productions (Dinamarca) y Nadcon (Alemania). Las ventas internacionales corren a cargo de Beta Cinema.
(Traducción del inglés)
Galería de fotos 23/09/2026: San Sebastian 2026 - Growth of the Soil
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© 2026 Dario Caruso for Cineuropa - @studio.photo.dar, Dario Caruso
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