SAN SEBASTIÁN 2026 New Directors
Crítica: Florid
por Cristóbal Soage
- El debut en el largometraje del británico Billy Lumby es una exploración profunda de la enfermedad mental sustentada en una gran interpretación de Jonathan Jules

La sección New Directors del Festival de San Sebastián acogió el estreno de Florid, primera película del cineasta británico Billy Lumby, que funciona como un viaje sensorial e inmersivo a la mente de Jamal, un chaval que convive a diario con un coro de voces en su cabeza al que intenta controlar.
A nuestro protagonista lo vemos por primera vez en el bloque de apartamentos en el que vive. Se trata de un alojamiento especial destinado a personas con problemas de salud mental. Casi inmediatamente vemos el encuentro entre Jamal y Kyla, una mujer que acaba de mudarse a ese lugar y que enseguida despierta el interés del joven. Los personajes de Jamal y Kyla son los únicos interpretados por actores profesionales, Jonathan Jules y Saskia Chana, que ofrecen dos estupendas interpretaciones metiéndose en la piel de ambos. Aunque conviene destacar el monumental trabajo del primero, puesto que sobre él recae el peso de gran parte de la película. La entrega de Jules es total y el personaje que construye, del que no nos despegamos en apenas ningún momento a lo largo del metraje, rezuma verdad y cercanía. No es tarea sencilla lograr transmitir la angustia y el aislamiento que llega a experimentar una personada diagnosticada de esquizofrenia. Gracias a la entrega del actor protagonista, pero también a las decisiones de montaje y fotografía del director, Florid se convierte en una inmersión total a lo más profundo del sufrimiento psíquico de un ser humano.
El viaje que Lumby propone es angustioso y exigente. Es evidente que la cuestión de la salud mental, los cuidados que reciben las personas que sufren alguna de estas condiciones y el modo en el que el sistema se coordina para intentar ofrecer ayuda son temas que el director conoce y ha investigado a fondo. La película se sirve de escenarios reales y de la colaboración de profesionales sanitarios y pacientes para que la sensación de realidad sea más que eso, una sensación. Y aunque en la dureza y la violencia que Jamal experimenta a lo largo de su periplo podemos llegar a echar en falta algo de luz y ligereza como espectadores, no es menos cierto que la película no deja de resultar humana en ningún momento, manteniendo intacto nuestro interés por el destino de su protagonista.
Al final, Florid funciona a la perfección como retrato riguroso, crudo y profundamente empático de un hombre cuya existencia se ve condicionada por su fragilidad mental. Pero también, y esto es quizás lo más interesante, por las limitaciones de su entorno para entender su circunstancia y hacer más llevadera su dolorosa existencia. Aunque exhaustos y algo doloridos por lo exigente del camino recorrido, el regusto que queda tras el visionado es el de haber asistido a una historia auténtica, que se parece mucho a la realidad que experimentan a diario muchas personas a nuestro alrededor. Una realidad oscura que amenaza con convertirse en insoportable y en la que acaba floreciendo la esperanza.
Florid es una producción de las británicas Atar Studios y Joi Productions, en coproducción con las suecas Film i Väst y Filmgate.
Galería de fotos 25/09/2026: San Sebastian 2026 - Florid
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© 2026 Dario Caruso for Cineuropa - @studio.photo.dar, Dario Caruso
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