SAN SEBASTIÁN 2026 Fuera de competición
Crítica serie: El castillo
por Alfonso Rivera
- La serie de Isabel Peña y Eduardo Villanueva es un contundente y brutal documento ficcionado sobre la trata de mujeres para la explotación sexual

Ha vuelto a ocurrir. Hace tres años el mejor título español de la sección oficial del Festival de San Sebastián no fue una película, sino una serie, La Mesías, dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, quienes ahora mismo triunfan en la taquilla española tras hacerlo en Cannes con La bola negra. En la 74.ª edición del certamen vasco ha sido El castillo, serie Original Movistar Plus creada por Isabel Peña (la coguionista habitual de Rodrigo Sorogoyen) y Eduardo Villanueva (coguionista de la serie del mencionado dúo Antidisturbios), de lo más arriesgado y sorprendente de la programación, aunque participase en su sección oficial fuera de concurso.
Basada en el libro de no ficción El proxeneta, de la también actriz y cineasta Mabel Lozano (ganadora de dos Goya en la categoría cortometraje), esta serie dirigida por Elena Martín Gimeno (Creatura, seleccionada en la Quincena de los Cineastas de Cannes) y Sandra Romero (Por donde pasa el silencio, seleccionada en New Directors en San Sebastián) consta de seis capítulos de 50 tensos minutos de duración cada uno: un plato fuerte, duro e intenso no apto para todas las sensibilidades. El castillo muestra sin tapujos el interior de un negocio tan horrible, controvertido y despiadado como la trata de mujeres para la explotación sexual, algo que se sigue haciendo –con el apoyo de clientes, políticos y jueces– en burdeles de toda la geografía peninsular.
Estructurada basándose en tres líneas de personajes y empezando en 1999 para concluir pocos años después, la serie presenta a un joven inspector de policía recién incorporado a la UCRIF (Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales) y su compañera, quienes intuyen que algo está cambiando en los puticlubs. Por otro lado, la cámara sigue al Suizo y sus socios, una banda de chulos que dirigen siniestros antros de carretera donde explotan sexualmente a chicas llegadas de Sudamérica y Europa del Este. Y, por último, el espectador acompaña a una de ellas, que con apenas 18 años y un hijo enfermo en Colombia, acaba de llegar a España buscando recursos económicos para enviar a su hogar.
Mezclando hábilmente el thriller policiaco con el drama personal y judicial junto a una terrorífica inmersión en los bajos fondos, El castillo denuncia una realidad terrible sin caer en morbos (las chicas nunca salen desnudas ni realizando actos sexuales) con un pulso firme y un anhelo infatigable de denuncia. Sus tres diferentes líneas argumentales se van intercalando, sin que ninguna de ellas decaiga gracias al nervio que demuestran sus directoras, a un guion que aúna ritmo y naturalidad con escalofriantes datos reales y a un grupo de actores sobresalientes, completamente entregados a la causa.
Ahí está un engordado Raúl Arévalo bajo el áspero pellejo de un chacal que ha convertido maldad, ambición y falta de escrúpulos en su día a día; Valentina Vidal aportando el lado más humano, empático y sensible de la trama; y Omar Ayuso y Laia Marull como una pareja de policías dispuesta a bucear en las cloacas del sistema. Todos ellos están secundados por roba escenas de tan pasmosa naturalidad como Marc Rodríguez, Rubén Martínez y Ángela Boix, entre otros.
El castillo es una producción Original Movistar Plus en colaboración con Caballo Films y Mafalda Entertainment, que se estrena en la plataforma en España el 8 de octubre.
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