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CANNES 2005 Competición Oficial

Kilomètre Zéro: Road movie entre tragedia y poesía

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Kilomètre Zéro: Road movie entre tragedia y poesía

Entrada éxitosa hoy en la competición para Kilomètre Zéro [+lee también:
tráiler
ficha del filme
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de Hiner Salem, una película producida por Francia mediante Memento Films y la Cinéfacture. Seleccionado por primera vez en Cannes después de seducir Venecia en 2003 con Vodka Lemon (mejor película de la sección Controcorrente), el realizador kurdo se afirma como un cineasta asombrosamente original, asociando la sinceridad y la humanidad del tratamiento de sus temas políticos a una puesta en imagen muy estilizada. Una mezcla de fuerza bruta y finura estética que dejó a los críticos meditativos, las sesiones de prensa de Cannes permanecen bastante reservadas por el momento, bien lejos de la habitual corrida que saluda o denigra cada película presentada.

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Describiendo las tentativas del joven kurdo Ako (Nazmî Kirik) con el fin de escapar en 1988 a su destino de militar reclutado por la fuerza en el ejército de Saddam Hussein, Kilomètre Zéro se transforma rápidamente en un road-movie en un automóvil que sirve de coche fúnebre. La ocasión para el cineasta de denunciar la absurdidad de la guerra (personas con una sola pierna y mancos en serie), la idiotez sádica de los pequeños jefes con galones y la absurdidad del culto a la personalidad con estatuas de Saddam Hussein que surcan en camioneta el país desértico. Pero más allá de esta pantalla de fondo emblemática de la causa kurda tratada en el registro del tragi-comedia con un humor repetitivo cercano del burlesco y del cine mudo, Hiner Salem se dedica completamente al ser humano bajo el ángulo más sentimental, en sus sueños de exilio, en su denegación de la guerra, en la amistad desesperada de los soldados agrupados por la artillería en el frente y escondidos en búnkeres, o también en el amor de una mujer (Belcim Bilgin, una belleza que corta la respiración). Temas que se entrecruzan al compás de una travesía de un Irak invadido por los check-point para terminar en las montañas del Kurdistán, la película se abre y se cierra en París. Y esta historia que sería casi ingenua si no se desarrollara en medio de muertes inútiles, el cineasta la envuelve de una calidad de tomas estupefacientes. En los decorados naturales suntuosos, Hiner Salem que gira solamente en planes fijos, juega, en efecto, con destreza con profundidad de campo para hacer evolucionar en el marco a sus personajes que van y vienen del primer plan al segundo plan. Un estilo sistemático, cercano al teatro, que firma la marca de fábrica de un realizador que merece, sin duda, su lugar en el escaparate de Cannes, aunque si su combate político corre el riesgo de enajenarle algunas criticas.

Producido por Emilie Georges y Alexandre Mallet-Guy que trabajan también sobre las próximas películas del italiano Crialese y del húngaro Palfy, Kilomètre Zéro (cuarto largometraje del cineasta) benefició de un presupuesto de 1,41 millón de euros que incluyen una ayuda pública francesa del Fondo Sur de 130.000 euros. Se distribuirá en Francia y se vender internacionalmente por Memento Films.

Entrada éxitosa ayer por la noche en la competición para Kilomètre Zéro de Hiner Salem, una película producida por Francia mediante Memento Films y la Cinéfacture. Seleccionado por primera vez en Cannes después de seducir Venecia en 2003 con Vodka Lemon (mejor película de la sección Controcorrente), el realizador kurdo se afirma como un cineasta asombrosamente original, asociando la sinceridad y la humanidad del tratamiento de sus temas políticos a una puesta en imagen muy estilizada. Una mezcla de fuerza bruta y finura estética que dejó a los críticos meditativos, las sesiones de prensa de Cannes permanecen bastante reservadas por el momento, bien lejos de la habitual corrida que saluda o denigra cada película presentada.

Describiendo las tentativas del joven kurdo Ako (Nazmî Kirik) con el fin de escapar en 1988 a su destino de militar reclutado por la fuerza en el ejército de Saddam Hussein, Kilomètre Zéro se transforma rápidamente en un road-movie en un automóvil que sirve de coche fúnebre. La ocasión para el cineasta de denunciar la absurdidad de la guerra (personas con una sola pierna y mancos en serie), la idiotez sádica de los pequeños jefes con galones y la absurdidad del culto a la personalidad con estatuas de Saddam Hussein que surcan en camioneta el país desértico. Pero más allá de esta pantalla de fondo emblemática de la causa kurda tratada en el registro del tragi-comedia con un humor repetitivo cercano del burlesco y del cine mudo, Hiner Salem se dedica completamente al ser humano bajo el ángulo más sentimental, en sus sueños de exilio, en su denegación de la guerra, en la amistad desesperada de los soldados agrupados por la artillería en el frente y escondidos en búnkeres, o también en el amor de una mujer (Belcim Bilgin, una belleza que corta la respiración). Temas que se entrecruzan al compás de una travesía de un Irak invadido por los check-point para terminar en las montañas del Kurdistán, la película se abre y se cierra en París. Y esta historia que sería casi ingenua si no se desarrollara en medio de muertes inútiles, el cineasta la envuelve de una calidad de tomas estupefacientes. En los decorados naturales suntuosos, Hiner Salem que gira solamente en planes fijos, juega, en efecto, con destreza con profundidad de campo para hacer evolucionar en el marco a sus personajes que van y vienen del primer plan al segundo plan. Un estilo sistemático, cercano al teatro, que firma la marca de fábrica de un realizador que merece, sin duda, su lugar en el escaparate de Cannes, aunque si su combate político corre el riesgo de enajenarle algunas criticas.

Producido por Emilie Georges y Alexandre Mallet-Guy que trabajan también sobre las próximas películas del italiano Crialese y del húngaro Palfy, Kilomètre Zéro (cuarto largometraje del cineasta) benefició de un presupuesto de 1,41 millón de euros que incluyen una ayuda pública francesa del Fondo Sur de 130.000 euros. Se distribuirá en Francia y se vender internacionalmente por Memento Film International.

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(Traducción del francés)

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