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FESTIVALES España

Manslaughter: ¿Crimen y castigo?

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Manslaughter: ¿Crimen y castigo?

El director danés Per Fly estuvo presente el último fin de semana en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián para defender su nueva película, Manslaughter [+lee también:
tráiler
ficha de la película
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, en competición por la "Concha de Oro". Después de The Bench (2000) y de Inheritance (2003), Manslaughter termina la trilogía del autor, consagrada a las clases baja, media y alta de Dinamarca. La película, que comienza como el relato de una crisis de la media edad con un protagonista que tiene una relación con una mujer más joven, en realidad es una perturbadora historia que coloca delicadas cuestiones sobre el límite del activismo político, la tortura, el asesinato y la culpabilidad.

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Carsten es un profesor de clase media perdido en un matrimonio para guardar las apariencias. Está enamorado de Pil, una antigua alumna y activista de izquierdas. "Prefiero hacer algo", confiesa ella. "Nada es peor que una sociedad pasiva". Una declaración política que provoca por parte de Carsten una respuesta personal: "Te quiero". Carsten la quiere de manera egoísta porque ella encarna todos los ideales que él lleva años enseñando en sus clases, ideales que por algún motivo, nunca ha puesto en práctica. Una noche, Pil mata a un policía, después de asaltar una empresa. Ella termina en la cárcel y su relación con Carsten se vuelve pública. Con alegadas torturas y tras una tentativa de suicidio, Pil esta a punto de confesar. Pero Carsten la convence de mantener su silencio, aunque su apoyo le cueste el matrimonio y la carrera.

Jesper Christensen interpreta a ese intelectual en crisis, ofreciéndonos una interpretación intensa, sobretodo hacía el final de la película cuando su mundo está a punto de deshacerse; Hombres como Carsten fueron comprometidos políticamente en su juventud, pero el actor niega la idea del retrato de una generación : "Carsten tiene problemas con hacerse mayor, pero eso es un problema suyo. Si la película fuera un retrato de la generación de los años 60, seria un proyecto malo."

Sin embargo, Manslaughter es mucho más que un proyecto de un manifiesto de alerta político disfrazado de cine. "La vida humana nunca podrá ser el precio a pagar por una vida mejor. Pero eso es lo que pasa en esta película y yo intenté enseñar sus consecuencias", dijo Per Fly, que también confesó haber contactado con activistas anti-globalización daneses para preparar mejor la película: "Quería bucear hacia al fondo de esa realidad para ahí encontrar los elementos suficientes que alimentasen la película. Las películas políticas han de ser complejas. Han que levantar cuestiones, más que encontrar respuestas directas."

Ya estrenada en Dinamarca con 16 copias, Manslaughter fue producida por Zentropa, en coproducción con Spillefilmskompagniet 4 ½ y Memfis Film. Trust Film Sales asegura las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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