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CANNES 2007 Semana de la Crítica

Les méduses en una pecera

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Les méduses en una pecera

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ficha del filme
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, el primer largometraje del dúo Etgar Keret - Shira Geffen, ha destilado el encanto melancólico de sus fragmentos de vida a la deriva este mediodía en competición en la Semana Internacional de la Crítica. Entrecruzando tres historias de la vida diaria de Tel-Aviv, el guión se inscribe en la línea de las obras de Etgar Keret, uno de los escritores más populares de su país. Especialista de los retratos por pequeños toques de gente común y evitando cuidadosamente el tema de los conflictos en Oriente Medio (excepto por alusiones), el escritor transpone con Les méduses (correalizado con su compañera) su visión desilusionada de los seres humanos sacudidos por los acontecimientos, enfrentados a la soledad y a profundos problemas de comunicación.

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Empezando por una muy bella secuencia de una fiesta de boda, la película se centra, sobre todo, en el personaje de Batya (Sarah Adler), una joven camarera recién separada de su enamorado y a quien el encuentro en la playa con un niño perdido va a precipitar en una forma de regresión. Abandonada entre un padre en pareja con una joven anoréxica y una madre reina de las obras caritativas pero que descuida el malestar de su propia hija, Batya personifica este tema de la inocencia perdida recurrente en Les méduses. Una desgracia declinada con una pareja de jóvenes recién casados (Noa Knoller y Gera Sandler) obligados a pasar una luna de miel de incomprensión en un hotel destartalado de la ciudad y no en el Caribe, tal y como habían previsto, tras una fractura en el pie en la noche de bodas. En cuanto al último personaje principal de la película, la empleada doméstica filipina Joy (Ma-nenita De Latorre), desempeña un papel de mediador emocional entre niños acaparados por sus actividades y sus viejos padres enfermos. Y si la muerte merodea en Les méduses, la ligera ironía del tratamiento y la dimensión universal de este montaje de vidas resumidas con ternura por el dúo de cineastas evitan a la película el escollo de la tristeza, dándole un perfume nostálgico como hundirse en viejas fotografías en vez de vivir u regalarse "un barco encerrado en una botella" mientras que el mar se extiende bajo nuestros ojos.

Producido en un 55 % por Francia mediante Les Films du Poisson y por Lama Films del lado israelí, Les méduses se benefició de un presupuesto de 1,14 millones de euros, que incluyen 300.000 euros de apoyo de Arte France Cinéma (mitad en compra por adelantado, mitad en coproducción), así como pagos por adelantado de Canal + y TPS. Pyramide dirige las ventas internacionales.

(Traducción del francés)

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