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"Me ha costado imponer mi papel de mero observador"

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Kenneth Elvebakk • Director

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- Cineuropa se ha reunido con el realizador noruego Kenneth Elvebakk para hablar de su documental Ballet Boys, que se estrena en Francia

Kenneth Elvebakk  • Director

Kenneth Elvebakk tiene una sólida formación y experiencias muy variadas en el ámbito de los medios y de la comunicación, pero es el cine lo que apasiona a este realizador noruego muy preocupado por la deontología. Su documental Ballet Boys [+lee también:
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entrevista: Kenneth Elvebakk
ficha del filme
]
, producido por Carsten Aanonsen, de la compañía Indie Film, y distribuido por Tour de Force en Noruega y Wide House en el extranjero, llega mañana a las salas francesas, cinco años después de la puesta en marcha del proyecto, al término de un paciente y fructífero proceso de elaboración. Existe una versión para televisión de este film, más corta, distribuido el año pasado en una cadena pública noruega.

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Cineuropa: ¿Cómo es su proceso creativo?
Kenneth Elvebakk:
 En mi cabeza revolotean primero un montón de imágenes, son como mariposas. Se convierten después en pequeñas notas que coloco en las paredes para visualizar mejor mi proyecto. Al principio había querido hacer una película sobre seis colegiales, pero esta primera tentativa fue abandonada.

A continuación conoció a sus jóvenes bailarines.
Sí, tres alumnos de la Ópera de Oslo muy entrañables. Desde el principio acogieron el proyecto con entusiasmo pero les tomó un poco de tiempo ser ellos mismos delante de la cámara, naturales y simples. Podemos ver su alegría, su sentido de la camaradería, sus dudas y dilemas, lo que aporta a la cinta un elemento de suspense e ilustra bien sus temas principales: la amistad, los sueños, las ambiciones. Son ellos los que cuentan su historia, sin narrador exterior. Syvert y sobre todo Lukas están más presentes que Torgeir, que ha preferido mantenerse en un segundo plano.

¿Ha sido largo el rodaje?
Comenzó en Grasse, Francia y ha durado cuatro años: he podido ver crecer a estos adolescentes tanto en sentido literal como figurado de la misma manera como veía mi proyecto tomar forma. Renuncié muy pronto a un desarrollo lineal de la historia, y, con la ayuda del montador Christoffer Heie, he usado vueltas atrás, rupturas de ritmo y otros procedimientos. Elegí no visionar escenas de ballet para no dejarme influenciar, para concentrarme mejor en mi objetivo.

No ha sido fácil encontrar financiación para la película.
Hay mucha competencia para conseguir subvenciones. En ocasiones me ha costado imponer mi papel de mero observador, esa historia en devenir, porque a los financiadores (a los potenciales mecenas) les gusta tener un guión concreto. Ha habido obstáculos por el camino, no lo niego, pero en su mayoría nos han permitido paradójicamente avanzar más rápido. Por ejemplo: no tenía medios suficientes para pagar a un fotógrafo a tiempo completo, así que el fotógrafo Torstein Nodland ha filmado las escenas de danza, los viajes, y yo mismo me he encargado de aproximadamente el 60% de la filmación, sobre todo en los vestuarios y en los bastidores, por supuesto con la autorización de la Ópera de Oslo. Eso me permitió acercarme más a los adolescentes y coger la suficiente confianza con ellos para mostrar, siempre respetando su intimidad, tanto los momentos álgidos como el estrés que se produce sobre el escenario y fuera de él, el sudor, el cansancio, el sufrimiento. Me ha impresionado mucho la valentía, la determinación y también el humor de esos jóvenes que tienen que enfrentarse a pruebas de selección, ensayos o pruebas de rendimiento mientras siguen con sus estudios con normalidad, sin salidas ni distracciones.

La banda sonora original de su película ha sido premiada recientemente.
Sí, con el premio Gullruten, muy cotizado en Noruega. Sin embargo, en lo que respecta a la música, también se ha notado la falta de medios: la primera versión de la película, a modo de prueba, estaba salpicada de canciones de películas, demasiado caras para mí. Henrik Skram, el encargado de la música, se basó en esa maqueta para componer libremente una partitura musical lo más fiel posible a las atmósferas que sugerían las imágenes. Gracias a Skype hemos podido trabajar durante todo un día con la Macedonian Radio Symphony Orchestra. Henrik se encontraba en un estudio en Oslo mientras que la orquesta estaba en Skopje. A continuación le enviamos la grabación a Henrik a través de Dropbox. Goran Obad se encargó de las secuencias musicales más modernas, y la canción que se escucha al final de la película es una remezcla de una canción de Asaf Avidan.

(Traducción del francés)

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