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“Queremos hacer arte y no crear un producto”

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Daniel Hoesl • Director

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- Cineuropa se reunió con el director austríaco Daniel Hoesl mientras preparaba el estreno de su última obra, WINWIN, en Róterdam

Daniel Hoesl  • Director

El director austríaco Daniel Hoesl ha regresado al Festival Internacional de Cine de Róterdam (IFFR, en sus siglas en inglés) con ocasión de la 45ª edición del festival (del 27 de enero al 7 de febrero), después de que su debut, Soldier Jane [+lee también:
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, ganase el Premio Hivos Tiger en 2013. Sin desviarse del tema principal de Soldier Jane, su nueva obra, WINWIN [+lee también:
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, se centra en la acumulación del capital, los directores de los fondos de cobertura, la banca de inversión y los multimillonarios. Su regreso al IFFR se programó en el apartado ID: The Generic Self de la sección Voices, que explora “las necesidades básicas de la identidad contemporánea y su dependencia en el espacio posterior a la globalización”.

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Cineuropa: Hay una “conspiración” tanto tras tu debut, Soldier Jane, como tras tu último largometraje, WINWIN. ¿En qué consiste la European Film Conspiracy (Conspiración Europea de Cine)?
Daniel Hoesl:
Somos un grupo de amigos que, en conjunto, realiza películas porque creemos en la comunidad y trabajamos juntos porque queremos hacer arte y no crear un producto. Nuestro modo de trabajar consiste en que a todos se les paga lo mismo, al menos en lo que concierne a la producción. Es decir, en primer lugar, somos un colectivo, pero aun así todo el mundo desempeña su papel. Yo soy el director, así que decido lo que va a ser, pero la jerarquía está bastante nivelada, sobre todo en lo que se refiere al pago. Comenzamos con el casting; realizamos las audiciones para lo que yo llamo la biografía o el trasfondo, y los antecedentes están mezclados en la narrativa, lo que constituye la base de la película. En cuanto a WINWIN, como hicimos en Soldier Jane, primero conocimos a gente que trabajara en ese campo: banqueros inversores, multimillonarios, directores de fondos de cobertura, magnates de los medios de comunicación, gente que trabaja en diferentes secciones de la banca. Nos contaron sus historias, las redactamos y comenzamos con el casting. Por muy sorprendente que parezca, todo el mundo experimentó algún tipo de conexión con un área específica que gira en torno al tema principal. Un ejemplo fue la actriz Stephanie Cumming, que creció en Alberta (Canadá), cerca de Fort McMurray y conocida por su fracturación hidráulica, y que sabe bastante acerca del negocio del petróleo (acerca de cómo a la gente no le queda otra que trabajar en él en medio de la nada, destrozando el medioambiente a través de la fracturación). Me contó muchísimas historias que no conocía y nos reunimos con mucha gente que nos relató historias que no eran tan diferentes, que al final recopilamos e insertamos en la película.

Tu primera película, Soldier Jane, que recibió el premio en Róterdam, aborda la temática del dinero, a la que vuelves en este filme. ¿Cuál es tu punto de vista ahora mismo?
En general, el tema es el precio del dinero en nuestra sociedad: el dinero es nuestra mayor preocupación. Sale a colación cada vez que veo las noticias. Hace poco, un estudio de Oxfam mostraba que 62 personas poseen el 50% de los recursos del mundo, cosa que me asusta. Existe una plutocracia que parece que gobierna nuestro mundo y estamos a su merced. El dinero reina y los países y las democracias son solamente sus cuentas clave. Esta es la fuerza impulsora que hay tras mi interés por cuestionar el valor del dinero. Se reconoce a los inversores como los paladines y salvadores, pero a menudo son piratas a los que se les ahorra el trabajo de cavar para encontrar tesoros. Los políticos y los sindicatos corren tras ellos para convencerlos de que les den sus compañías y tesoros, ya que ni ellos mismos tienen soluciones. La película está inspirada por una transacción específica que lleva a cabo un inversor que compra la cadena de tiendas Karstadt en Alemania por solo un euro.

Los multimillonarios y los directores de fondos de cobertura no te impresionaron, evidentemente. ¿Se reconocerán a sí mismos en esta sátira?
No se nos permite usar nombres reales, pero estoy seguro de que acudirán al estreno en Viena, se reconocerán, reconocerán sus historias y les gustará la película porque se verán como ganadores. Casi nada les perjudica y son muy inteligentes, incluso sin tener un título universitario; son mucho más poderosos que la película. Pueden librarse de cualquier cosa, prácticamente, incluso de la muerte, aunque esa es la hipérbole del filme.

Te las has apañado para conseguir algunas caras interesantes para los papeles principales. 
En primer lugar, hice las audiciones con Julia Niemann. Hicimos llamadas de casting y nos reunimos con cientos de personas y hablamos con ellos con ganas de conocer sus trasfondos. Después, Julia y un amigo pasaron tiempo en bares sofisticados, charlando de manera aleatoria con ricos. Conocieron a un agente inmobiliario de alto rango, que ni siquiera es actor, pero aparece en la película. Naturalmente, le preguntábamos a la gente a la que entrevistábamos si querían formar parte del filme y a veces aceptaban.

(Traducción del inglés)

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