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“Para mí, hacer una película es como componer música”

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Pedro Cabeleira • Director

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- LOCARNO 2017: Cineuropa charló con el joven director portugués Pedro Cabeleira sobre su película, Verão danado, realizada con severas limitaciones presupuestarias

Pedro Cabeleira  • Director
(© Locarno Festival/Marco Abram)

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, en la competición Cineastas del presente del festival de cine de Locarno. Cineuropa charló sobre la película, realizada con severas limitaciones presupuestarias, con el joven cineasta portugués, graduado por la escuela de cine y teatro de Lisboa en 2013 y fundador de la productora Videolotion.

Cineuropa: ¿Cómo describiría el proceso de realización de Verão danado?
Pedro Cabeleira:
Empecé a planificar la película en febrero de 2014. Terminé mis estudios en 2013 y sabía que quería hacer un largometraje. Estaba planeando una con un amigo mío pero la idea de la historia se complicó mucho de cara a una producción sin dinero, así que tuve que buscarme otra propuesta que no requiriera dinero. Así fue como empecé a pensar en Verão danado, un proyecto que tenía más que ver con retos de dirección que retos de escritura. Empecé a pensar en el viaje del protagonista, Chico. Ese viaje iba a estar hecho de partes, como una composición musical. Para mí, hacer una pelícua es como componer música: tiene que haber modulación. Después de tener las cinco partes que necesitaba, empecé a reunirme con actores, la mayoría de ellos de mi escuela de Lisboa. Modelé los personajes en función de los actores, ya que quería que ellos estuvieran lo más a gusto posible en sus papeles: hacían el trabajo de actores profesionales y aficionados a la vez.

Después de eso, arrancó la producción de la película. Pedí a un amigo mío que había estudiado conmigo que me prestase una cámara y pregunté a la escuela si podía dejarme equipo de luces. Busqué localizaciones y preparé los sets, lo que básicamente consistía en casas de amigos o discotecas en las que me dejaban rodar gratis. Comencé el rodaje de manera cronológica porque sabía que todo podía cambiar la progresión de la película, dada la energía especial creada en el momento. Me llevó siete meses acumular el metraje en Lisboa. Como es natural, cambié algunas cosas en ese tiempo. Trabajar en la película se caracterizó por una cierta falta de inhibición: no me concentré en un solo método de rodaje.

¿Qué métodos siguió?
Hay escenas en la película que se hicieron siguiendo de manera estricta el guion. En ellas, ni siquiera en la sala de montaje hice cambios. En cambio, las escenas de la fiesta no tenían guion. Por ejemplo, para la fiesta de MDMA, tenía en cabeza lo del primer día del rodaje; sin embargo, en los días siguientes, trabajamos con más laxitud. La última secuencia, la fiesta final, la hicimos todavía con menos ataduras, improvisando. Los actores sólo tenían cuatro líneas e improvisaron ocho horas de metraje. Rodábamos ocho horas al día; era como vivir en un club. La última escena, tras la fiesta, fue rodada más como un documental. Eran libres de hacer lo que quisieran todos, excepto el actor protagonistas: sus líneas estaban bastante claras desde el principio.

Esa sensación documental se mantiene a lo largo de toda la película. De hecho, usted incluso evita los efectos especiales en los momentos más psicodélicos.
Suele haber algo que no me gusta en las películas psicodélicas o sobre drogas. Cuando empiezan a usar efectos visuales, estos no se corresponden con la verdadera experiencia de un viaje. Lo único que hacen es sacarme de la película y no puedo sumergirme en ella o en su universo por esta artificialidad. Así que opté por hacer esta película en función de la percepción auditiva. En un cine, uno vive con más riqueza una película por el sistema de sonido; sin embargo, no hay que confundir la experiencia visual con los efectos especiales. A menos que uno se meta LSD, la percepción visual no cambia mucho con cannabis o MDMA. En Verão danado, me interesaba más crear una situación psicodélica con las luces y los personajes, pero la cámara tenía que permanecer lo más realista posible para proveer ese tipo de sensaciones.

¿Cómo gestionó lo de reunir 150 actores en su proyecto a pesar de las limitaciones presupuestarias?
El equipo de producción no lo formamos más que siete personas. Salvo Leonor Teles, directora de fotografía, y yo todos rotaban dependiendo de sus otros compromisos laborales. Como decía, conocía a los actores de la escuela y al empezar el rodaje trabajé con los más allegados. Después, los actores del principio de la película pasaron la voz de manera entusiasmada sobre el proyecto, comentando lo bien que se lo pasaban con Verão danado. Aquello atrajo a más actores con ganas de participar en la película.

(Traducción del inglés)

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