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SOLEURA 2018

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Fernand Melgar • Director

“Nunca antes he hecho un rodaje que me haya dado tanto a cambio”

por 

- Cineuropa ha charlado con Fernand Melgar en las Jornadas de Soleura, donde su película A l’école des philosophes compitió por el Prix de Soleure

Fernand Melgar  • Director

Cineuropa charló con Fernand Melgar en las Jornadas de Soleura, donde su película A l’école des philosophes [+lee también:
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(la película de apertura) compitió por el Prix de Soleure. El director habló con entusiasmo y sinceridad sobre sus sentimientos mientras rodaba su visión cinemática. 

Cineuropa: ¿Cómo surgió la idea para la película? ¿Por qué decidiste profundizar en las vidas diarias de tus cinco protagonistas?
Fernand Melgar: Creo que no soy yo el que elige mis películas, que son ellas las que me eligen a mí. Acabo de terminar A l’école des philosophes y no tengo ni idea de cuál será mi próxima película. Es un poco como el escultor que tiene un trozo de piedra frente a él, y sabe que la escultura está ahí dentro en alguna parte, pero todavía no sabe cómo definirla. Quiso la suerte que la Fundación Verdeil, que se encuentra en la región francófona de Suiza y que incluye muchas escuelas especializadas, me llamó y me pidió que hiciera una película para ellos, una película por encargo, una película institucional. Yo les expliqué que no aceptaba encargos. Luego lo reflexioné y pensé, ¿por qué no? Después de hacer tres películas sobre extranjeros, la inmigración y los solicitantes de asilo, pensé que podría ser una buena idea. No hago películas sobre la inmigración como tal; más bien son películas sobre la alteridad. En mi opinión, la “unidad”, el mirarse mutuamente y la aceptación de todos aquellos que son diferentes a nosotros son cuestiones muy importantes. Son esenciales en todas mis películas.

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¿Podrías contarnos algo más sobre la temática de tus películas?
Cuando rodé mis primeras películas, fui lo suficientemente ingenuo como para pensar que éstas iban a cambiar el mundo, y luego me di cuenta de que así no es como funciona. Me pregunté si estas mismas películas, que no iban a cambiar el mundo, podrían cambiar los puntos de vista de la gente. Por mi parte, me pongo muy contento cuando alguien se me acerca y me dice, a menudo tras una proyección, que nunca van a poder ver a estas personas de la misma manera. Fundamentalmente, intento abrir los horizontes de mis espectadores, sus campos de visión. Si consigo hacer eso, ¡ya he ganado!

¿Cómo te ganaste la confianza de tus protagonistas? ¿Cómo lograste que toleraran la presencia de la cámara?
Aunque a la hora de hacer películas no tengo mucho dinero, tengo algo que nadie puede comprar: tiempo. Para acercarme a las personas necesito tiempo. Es un poco como el zorro en El Principito de Saint-Exupéry, que le dice al protagonista que para poder ser su amigo antes tiene que domesticarlo. En mi película también se habla de domesticarse mutuamente, de la confianza y de la aceptación. Para mí es muy importante que en mis películas haya un consentimiento informado. Los niños que filmé son especiales a su manera. Algunas personas los llamarían discapacitados; yo diría que tienen más cualidades que nosotros, o al menos tienen cualidades distintas. Son muy sensibles y enseguida se dan cuenta cuando algo no está bien. A partir de ahí, el sentido de la película fue asegurarme de que me dejaran entrar en su mundo.

Lo que es particularmente especial es que generalmente me paso tres meses filmando, pero estuve allí un año y medio, y no creo haber hecho nunca antes un rodaje que me haya dado tanto a cambio. No quería que terminara. Sentí algo muy fuerte. ¡Estos niños iluminan el mundo! Puede que por eso la película se llame A l’école des philosophes. Obviamente porque se trata de un colegio ubicado en la Rue des Philosophes en Yverdon, pero también porque para mí la película fue una lección de filosofía. Platón dijo una vez que la filosofía es el placer de enseñar a los demás, pero también el placer de aprender de los demás. En esta escuela los niños aprenden, por supuesto, pero los adultos que cuidan de ellos y yo mismo en particular también aprendimos mucho. A l’école des philosophes es una película que trata del amor, que trata del hecho de que la vida siempre se abre camino. Para mí fue muy importante tener eso en mente.

(Traducción del francés por Marta Quirós)

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