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Some Other Stories: algunas historias muy reales

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Some Other Stories: algunas historias muy reales

La antología Some Other Stories [+lee también:
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–coproducida por SEE Film Pro (Serbia), Studio Maj (Eslovenia), 4 Film (Croacia), Dokument (Bosnia), Skopje Film Studio (Macedonia) y las irlandesas Octagon Films y Dig Productions– está compuesta por cinco historias dirigidas por cinco jóvenes mujeres de cinco países de la antigua Yugoslavia. La idea y el concepto los propuso Nenad Dukic, productor asentado en Belgrado que trabaja, además, como productor ejecutivo en el proyecto.

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La película comienza con la historia de Ivona Juka. Marin (Goran Bogdan) y Sonja (Nera Stipcevic) son una pareja de jóvenes casados que espera gemelos. Él es un conocido hombre de negocios y ella, una pintora con evidentes problemas mentales, obsesionada por la muerte de su madre. De los gemelos que nacen uno resulta padecer el síndrome de Down. A pesar de que este dilema podría haber dado lugar a un argumento interesante, Juka decidió centrarse, no obstante, en la incapacidad de Sonja de llevar una vida normal. Esta historia es la más floja de la cinta, por lo que colocarla en primer lugar ha resultado ser una sabia elección.

El segundo episodio está firmado por la directora serbia Ana Marija Rossi. Milena (Natasa Ninkovic) es una treintañera embarazada que se despierta en la salsa de urgencias la misma noche de Navidad tras haber ingerido medio bote de sedantes. En la cama de al lado se encuentra Djordje (Sergej Trifunovic), un delincuente con un disparo en la barriga y otro en la pierna. Las interpretaciones de los dos actores dan aliento a esta dinámica historia con un giro imprevisto.

El capítulo intermedio, dirigido por la bosnia Ines Tanovic, contiene la mayor carga emocional de la obra. Un antiguo periodista (Emir Hadzihafizbegovic) y su mujer viven en un apartamento prestado junto a su hijo Haris (Fedja Stukan), a su vez enamorado de la neerlandesa Heder (Nina Violic), una representante de la ONU en Sarajevo. A pesar de que cuando Heder se queda embarazada, decide ocultarlo a Haris dada su inminente marcha de Bosnia con destino a Afganistán, el joven lo descubre. Tanovic consigue, a partir de este punto de la historia, evitar un exceso de sentimentalismo en su desarrollo. Stukan (Fuse [+lee también:
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, Nafaka), por su parte, firma su mejor interpretación hasta la fecha y demuestra ser un exponente de la nueva generación de jóvenes actores bosnios.

La historia macedonia de Marija Dzidzeva presenta a Irena (Iva Zendelska), una drogadicta a punto de dar a luz durante su última sesión de rehabilitación. El director del hospital en que ingresa Irena trata de persuadirla para que dé en adopción a su bebé, ya que no puede costearse sus cuidados. Irena, por otro lado, sale con Jane (Slavisha Kajevski), un joven interno y sobrino del director. Mientras la joven intenta hallar la mejor solución para su hija, un poderoso político trae a su mujer al hospital para que dé a luz, en un intento de ganar apoyos públicos al renunciar a la opción de una clínica privada y mejor equipada para el parto. A pesar de ser el más sencillo, este episodio está lejos de resultar flojo y, al igual que los tres que lo preceden, presenta la vida tal y como es en el país de la directora, probablemente de manera más directa que el resto.

La parte eslovena, dirigida por Hanna Slak –la única directora con un largometraje bajo el brazo (Teah, de 2007)– hace lo mismo pero de forma totalmente opuesta. Lena (Lucija Serbedzija) es una monja a la que expulsan del convento apenas se conoce su embarazo y se ve obligada a enfrentarse a la vida real de un país que lleva diez años como miembro de la UE. Slak hace uso de la ironía y del simbolismo para dibujar un retrato de las expectativas frustradas y de la desilusión. Para terminar la película con una nota más alegre, la historia es, técnicamente, la más cuidada, con colores fríos y un montaje sencillo en cuyas tomas aparecen pocos objetos y pocas personas.

(Traducción del inglés)

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