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VISIONS DU RÉEL 2021 Competición

Crítica: The Bubble

por 

- En el fascinante documental de Valerie Blankenby observamos cómo crece la comunidad de jubilados más grande del mundo

Crítica: The Bubble

Piensa en esta cifra: la residencia de jubilados de The Villages, en la soleada Florida, alberga a más de 150.000 residentes, al menos en el momento de la grabación. Todos están dispuestos a darse prioridad después de años de trabajo, sacrificio y, como se dice varias veces en el documental, “resolviendo problemas”; y se muestran dispuestos a montarse en sus carritos de golf y tomarse las margaritas atrasadas.

Como muestra Valerie Blankenbyl en su interesante documental The Bubble [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
—proyectado en la sección Competición del festival Visions du Réel— no faltan actividades ni entretenimiento. Cardio al ritmo de Let's Get Loud, 70 piscinas y 3000 clubes sociales mantienen a todos ocupados, tan ocupados que a sus familiares se les recomienda registrarse antes de hacer una visita. Todo es bastante tentador, en especial si tenemos en cuenta lo solitaria que puede ser la vejez. Y, sin embargo, no es una sorpresa que vivir en The Villages tiene un precio, sobre todo después de constatar el gran tamaño de todo. No para sus residentes (la mayoría acaudalados), sino para el medioambiente y la comunidad local, rodeados de la monstruosidad color pastel que devora todo lo que está a su alcance.  

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“Venden un estilo de vida”, dice un periodista local cuando le preguntan por los propietarios de lo que empezó siendo un aparcamiento de caravanas, pero muy homogéneo. Aquí, muchas personas son blancas y conservadoras, escuchan una emisora de radio que es afiliada a la infame Fox News, y están visiblemente encantados de estar protegidos del resto del mundo. “Sabemos que estamos en una burbuja”, dice abiertamente uno de ellos. “Pero es una burbuja muy bonita”.

Hay algo muy lógico en este enfoque: olvídate de todo lo que te molesta o, mejor dicho, cualquier persona significativamente más joven está destinada a hacer que uno se sienta mucho mejor. Pero también hay un lado siniestro en esta realidad artificial controlada, sin más problemas que un insecto o un mosquito; repleta de “buenas personas” poco interesadas en lo que ocurre fuera de su propio paraíso. Sin embargo, Blankenbyl, una entrevistadora de mente abierta, no busca villanos, a pesar de que la dirección parece estar molestando a su equipo. Las personas con quienes habla no son malas, sólo creen que merecen una vida sin preocupaciones. Después de todo, han hecho su parte: han ganado su dinero, criado a sus hijos, y ahora quieren ir a danza del vientre en lugar de debatir sobre la flora local. Además, todavía votan (e influyen en los resultados electorales de un estado que, hasta ahora, era de mayoría demócrata).

En efecto, hay un “antes” y un “después” al ver The Bubble durante la pandemia, después de que el COVID-19 haya sembrado el caos en residencias de ancianos; pero la parte de dejar que otras personas se preocupen por lo que vendrá después resulta muy familiar. Como capta la directora austríaca, puedes ser plenamente consciente de que “ya no te ves bien desnuda”, y hasta convertir la frase en una canción alegre, o de que tu país está más dividido que nunca; pero ignorar lo que ocurre detrás de esas verjas monitorizadas. Como dicen ellos, después de mí, el diluvio. Pero no antes de su sesión de cardio.

The Bubble ha sido producida por Dario Schoch, Sarah Born, y Rajko Jazbec para Catpics AG, Golden Girls Filmproduktion, SRF - Schweizer Radio und Fernsehen y Österreichischer Rundfunk (ORF). Deckert Distribution gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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