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TRIESTE SCIENCE+FICTION 2021

Crítica: El nido

por 

- El primer largometraje de Mattia Temponi es una película de zombies con referencias explícitas al confinamiento pandémico, entre cine de género y metáfora

Crítica: El nido
Luciano Cáceres y Blu Yoshimi en El nido

Con el paso del tiempo, cuando la pandemia de COVID-19 haya sido reemplazada por otra emergencia global (probablemente relacionada con el clima), podremos hacer balance de todas las obras audiovisuales inspiradas en el confinamiento. Mattia Temponi, cineasta asentado en Turín, tuvo la idea de realizar El nido [+lee también:
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ficha de la película
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(que ha tenido su estreno mundial compitiendo por el premio Méliès en el Festival Trieste Science+Fiction) mucho antes de que apareciera la actual crisis sanitaria. Temponi escribió el guion junto a Gabriele Gallo y Mattia Puleo, basándose en las numerosas películas de ciencia ficción, terror y zombis que pueblan el mundo del cine (desde Victor Halperin hasta la actualidad). El cineasta aporta a su primer largometraje una dimensión psicológica y autoral que resuena con formas de resistencia femenina y una contranarrativa postfeminista.

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De hecho, la protagonista de esta historia es la joven Sara, interpretada por la actriz Blu Yoshimi (que se está convirtiendo lentamente en una estrella), una italiana de clase media que se encuentra en un país sudamericano sin especificar, y que se despierta en un “nido” tras haber sido mordida por un zombi. La joven estaba en la escuela cuando sonaron las alarmas, advirtiendo sobre un ataque de personas infectadas que estaban contaminando la ciudad (y probablemente el mundo entero). El "nido" es un refugio seguro, dotado con todas las comodidades modernas, que vemos anunciar en la televisión al comienzo de la película, como si fuera un destino de vacaciones. Cuidando de ella en este búnker de cuatro habitaciones (toda la película fue filmada en los Videa Studios de Roma) encontramos a un voluntario llamado Iván, interpretado por Luciano Cáceres, un actor argentino de 44 años con una considerable experiencia cinematográfica (aunque conocido principalmente por la telenovela musical Patito Feo) pero que también ha protagonizado decenas de obras de teatro. El trabajo de Ivan es "acabar" con la chica, cuyo destino parece inevitable a causa de una herida provocada por la mordedura. Sin embargo, por alguna extraña razón, que solo entendemos al final de la película, este voluntario mantiene con vida a Sara, sin preocuparse por la transformación de la joven en un monstruo caníbal.

Temponi mueve la cámara con gran destreza dentro del limitado espacio de este "nido" (diseñado por la brillante Giada Calabria), que transmite la sensación de angustia claustrofóbica de la protagonista. Sintiéndose atrapada en una relación pseudo-paternal con matices tóxicos, todo lo que puede hacer la joven Sara es intentar defenderse y gritar: "Todavía soy un ser humano". El nido titular se refiere también a la unidad familiar como un espacio manipulador y abusivo, mientras que los diálogos entre los dos protagonistas apuntan a temas de actualidad como el matrimonio homosexual, el flujo migratorio y las noticias sobre terrorismo. Moviéndose entre una película de género y un trabajo de introspección, la cinta podría decepcionar a los fanáticos de las películas de zombis que buscan un verdadero impacto de terror, aunque podría atraer a un público más interesado en los aspectos psicológicos del miedo y las en metáforas explícitas sobre conflictos sociales.

El nido es una coproducción entre Italia y Argentina, producida por Alba Produzioni y 3C Films Goup, con el apoyo de la Direzione generale Cinema e audiovisivo del Ministero della Cultura, Ibermedia y la región del Lazio. La española Film Factory se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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