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BERLINALE 2026 Competición

Crítica: Soumsoum, la nuit des astres

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- BERLINALE 2026: Mahamat-Saleh Haroun explora el papel y el lugar de lo maravilloso y lo invisible en una película magníficamente dirigida que nos invita a leer entre líneas

Crítica: Soumsoum, la nuit des astres
Maïmouna Miawama en Soumsoum, la nuit des astres

“Había un mundo libre antes de su llegada. Yo lo llevé durante mucho tiempo. Ahora os toca a vosotros llevarlo”. A lo largo de su carrera en la ficción (desde Estación seca (Daratt) [+lee también:
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, pasando por Un hombre que grita [+lee también:
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), el cineasta francochadiano Mahamat-Saleh Haroun siempre ha mostrado una África alejada de los clichés en el panorama cinematográfico mundial, transmitiendo así la complejidad, a menudo conflictiva, entre las raíces ancestrales y la modernidad de las nuevas supersticiones. El director ha ido refinando y aclarando cada vez más este enfoque tenaz, como lo demuestra de manera notable a través de su nueva película, Soumsoum, la nuit des astres [+lee también:
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, que ha sido presentada en la competición oficial de la 76.ª Berlinale.

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La película se adentra en el corazón de los mitos y las leyendas (con un guiño explícito a la novela Étonner les dieux, de Ben Okri), y lo hace siguiendo los pasos de una adolescente contemporánea en un Chad desértico y sacudido por las inundaciones provocadas por el cambio climático. Se trata de un viaje de iniciación, una búsqueda individual de identidad impulsada por inquietantes visiones proféticas y por la imperiosa necesidad de dar la espalda a creencias y miedos colectivos que cristalizan en la caza de chivos expiatorios. Se trata de una trayectoria que se desarrolla en un escenario de intensidad tan espectacular (la meseta de Ennedi, una sucesión de macizos en el Sáhara, al noreste de Chad, con sus cañones, acantilados, arcos naturales, cuevas y pequeñas pozas ocultas) que remite más a un tiempo cercano a la eternidad que a la inquietud humana.

“Tengo sueños en los que veo acontecimientos antes de que sucedan.” La joven estudiante Kellou (Maïmouna Miawama), una chica aparentemente como cualquier otra, con su teléfono móvil y su novio Baba, presiente que nada volverá a ser igual en su pequeño pueblo, que acaba de sufrir las graves consecuencias de las lluvias torrenciales del 1 de septiembre de 2024. Pero lo que más le preocupa en secreto son las perturbadoras visiones que la asaltan y el estigma —psicológico y social— de la muerte de su madre al darla a luz: ha “nacido de la sangre”. ¿Es esto una fortaleza o una maldición? Su encuentro con Aya (Achouackh Abakar Souleymane), una mujer considerada bruja y marginada por los lugareños, iluminará su percepción de los vínculos entre el mundo de los vivos y los mundos visibles e invisibles. Pero para ello tendrá que tomar decisiones cruciales…

Almas errantes, la Roca del Águila, la Cueva de las Damas Centinelas, hijos de la luna, la fiesta de las máscaras, estrellas que transmiten la voz de las sombras… Mahamat-Saleh Haroun invoca toda una cosmogonía de maravillas y leyendas que entreteje con delicadeza en el manto ceremonial de un realismo repleto de figuras simbólicas (que dicen mucho más de lo que pensamos sobre el Chad actual, el lugar de la mujer, el sincretismo, la xenofobia, etc.). Esta extrema simplicidad se entrelaza con una espléndida puesta en escena que filma los rostros como si fueran paisajes y los paisajes extraordinarios (que recuerdan al Monument Valley de John Ford) como si fueran personajes. Todo ello conforma un largometraje de gran dominio formal, transmisor de eternidad y destinado a una fraternidad cinematográfica casi secreta, cuyo estilo narrativo, muy poco habitual, podrá desconcertar a más de uno, pese a que “hubo un mundo antes que ellos, un mundo que desprecian porque ignoran su riqueza, un mundo que dice algo de nosotros y de nuestro pasado”.

Soumsoum, la nuit des astres ha sido producida por la francesa Pili Films y coproducida ejecutivamente por la chadiana Goï-Goï Productions. Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Films Boutique.

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(Traducción del francés)

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