Crítica: Mauvaise étoile
por Olivia Popp
- CANNES 2026: Lola Cambourieu y Yann Berlier, pareja en lo personal y en lo profesional, construyen un hipnótico relato de 24 horas en torno al vórtice, a menudo ineludible, de la violencia doméstica

Tras colaborar en cinco cortometrajes, los compañeros de vida y de trabajo Lola Cambourieu y Yann Berlier dan el salto al largometraje con un tema tan desgarrador desde el punto de vista emocional que su implicación creativa con él parece casi inevitable. La hija de ambos, Anouk Berlier Cambourieu, de nueve años, interpreta a Malone, la hija de la pareja protagonista: Kiki (Noëmie Édé-Decugis) está atrapada en el torbellino de maltrato generado por Alex (Hugo Carton), su pareja, que de puertas afuera parece un hombre normal y corriente. Mauvaise étoile, que se ha estrenado a nivel mundial como película inaugural del programa ACID del Festival de Cannes, se revela como una elección tan audaz como brillante, ya que, en manos menos delicadas, un tema tan áspero podría haber resultado demasiado burdo.
Es a través de Malone como descubrimos por primera vez la historia de la pareja, y también es a través de ella como los dos guionistas y directores cierran la película: una niña jugando libremente en la naturaleza, aparentemente ajena a cualquier preocupación. Cuando vemos por primera vez a Kiki regresar a casa presa de una intensa ansiedad, la realidad acaba imponiéndose. Durante las siguientes 24 horas, las exigencias de Alex en la intimidad —a menudo extrañas y contradictorias— fluctúan de manera imprevisible dentro de una representación de amor empalagoso contaminado por la ira y la necesidad de control. El enfoque visual de Cambourieu y Berlier, cercano al documental, captura cada segundo de ese calvario.
La fotografía, firmada por ambos directores junto a Charly Caillaux, utiliza una cámara observacional que sigue a la pareja con movimientos temblorosos, como una sombra, acompañando escenas parcialmente improvisadas dentro de una estructura narrativa cuidadosamente construida. La experiencia de Édé-Decugis en el circo y el cabaré aflora constantemente en su interpretación, mientras el dominio de Alex sobre ella se manifiesta en una progresiva desintegración física. Su cabello aparece cada vez más grasiento y sus facciones parecen hundirse poco a poco, como si estuviera demasiado agotada para seguir luchando, atrapada entre los gritos desesperados y un amor desregulado hacia su violenta pareja.
Aunque existen momentos de violencia física, la toxicidad se percibe sobre todo a través de la red de dominación que Alex teje a su alrededor, más que mediante la agresión corporal directa. El espectador siente cada golpe verbal de Alex y cada súplica de Kiki. Esta película de más de dos horas de duración —una extensión exigente, pero plenamente justificada— está impregnada de una ansiedad tan densa que parece poder cortarse con un cuchillo; uno romo, quizá, que provoca dolor con cada corte. Justo cuando parece que puede llegar un respiro, el asedio vuelve a comenzar, obligando también al público a quedar atrapado en una situación psicológicamente ineludible.
La frustración acumulada durante la parte central de la obra se transforma en un último tercio más fluido, en el que Kiki entra en un nuevo tipo de órbita dentro del campo gravitatorio de Alex. El verdadero desgarro emocional llega cuando empieza a justificar el comportamiento de él y a proyectar el sufrimiento sobre sí misma, perpetuando así otro ciclo destructivo. La silenciosa presencia de Malone al fondo de muchas escenas recuerda constantemente las consecuencias de esta relación: un trauma intergeneracional aún latente, una mala hierba que necesita ser arrancada antes incluso de empezar a crecer.
El enfoque casi ascético de Cambourieu y Berlier nunca impide que el espectador sienta empatía por Kiki, pero tampoco permite mantenerse a distancia del inmenso dolor que provoca su situación. Mauvaise étoile es una obra inolvidable; no porque resulte demasiado dolorosa para olvidarla, sino porque el peso de su realidad deja una huella en la mente semejante a la mancha de un vino tinto oscuro.
Mauvaise étoile es una producción francesa de L’Heure d’été en coproducción con Réalviscéralisme y Les Films du Chou. Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Urban Sales.
(Traducción del inglés)
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