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"Quería provocar un cierto impacto con ideas sobre la vida y la muerte"

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Valentin Hitz • Director

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- Cineuropa habló con Valentin Hitz de su segunda película, Hidden Reserves, proyectada en el Brussels International Fantastic Film Festival

Valentin Hitz  • Director
(© BIFFF/Vernaeve Philippe)

Casi 15 años después de su primer largometraje, titulado Cold Front, el director austriaco Valentin Hitz por fin realizó su segunda película a partir de una idea que le fascinaba desde que era niño: la inmortalidad o, más bien, la idea de no tener derecho a morir. La cinta nos lleva a una sociedad distópica en la uno debe asegurar la propia muerte; de lo contrario, se mantiene con vida. ¿Pero a qué precio? Cineuropa estuvo con Hitz en el BIFFF para hablar de Hidden Reserves [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Valentin Hitz
ficha del filme
]
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Cineuropa: ¿Cómo le vino la idea de este mundo distópico? ¿Cuáles fueron sus intenciones con esta película?
Valentin Hitz:
Hay un pensamiento del que no he podido desprenderme desde mi infancia: la idea de que uno no tuviera permiso para morirse. Esta idea me fascinó tanto como, en cierto sentido, me impactó, porque hay dos aspectos importantes en ella. Uno es el sueño de la humanidad de la vida eterna, que aparece de alguna forma en la idea pero desde una perspectiva negativa. No tener permiso para morirse significa la vida eterna pero ¿bajo qué circunstancias? Por otra parte, describe una condición según la cual un proceso natural se interrumpe, de algún modo se corta al no contar con el permiso para morirse, así que hay algo que entorpece el flujo natural de la vida, y de la muerte. Ambos aspectos están conectados con una autoridad, la que tiene el poder de decidir sobre la vida y la muerte. Esto es algo que me parece bastante espeluznante porque, en otro tiempo, esta autoridad era de Dios o de los dioses: ellos decidían sobre la vida y la muerte. Hoy, en cambio, o en un futuro próximo, ¿qué o quién ostentará dicha autoridad: el estado, el gobierno, un grupo de gente con intereses financieros o económicos que decidirán si uno vive más o menos, una persona u otra cosa? Tal vez resulte ser un algoritmo o un ordenador que calcula y decide si alguien es lo suficientemente rentable para seguir viviendo o si ya puede morir. Con Hidden Reserves quería de alguna manera enfrentar al público a estas cuestiones o causar un cierto impacto a la hora de pensar en la vida y en la muerte.

En su película, más que la muerte, lo que se controla es la sexualidad. ¿Cree usted que nuestras vidas pueden monitorizarse de tal manera? ¿Tal es la imagen que usted tiene de nuestra sociedad o siente probable que lo que imagina ocurrirá en un futuro cercano?
Creo que ya estamos metidos en un proceso similar. Algunas personas lleva relojes que registran información sobre su salud de manera constante. He oído que hay un sistema con el que tu reloj y tu teléfono móvil se coordinan para enviar información directamente a tu aseguradora, de modo que puedan conocer de primera mano la salud de sus clientes.

¿Tuvo usted problemas a la hora de encontrar financiación para su película? Cuando uno inventa un mundo nuevo como éste, ¿debe pensarse en el presupuesto mientras se escribe el guion?
Si uno está acostumbrado al contexto del cine austriaco, sabe qué puede y qué no puede hacerse. Durante la fase de escritura, primero intenté deshacerme de todo lo que tuviera que ver con el presupuesto y escribir la historia que quería contar sin más. Luego vino el proceso de financiación y, por supuesto, como una parte paralela del proceso, toca reescribir algunas cosas. Ahí es cuando empecé a pensar cómo podía hacer las cosas más fáciles, pequeñas o íntimas. En Austria, de alguna manera están intentando financiar cine de género más que anteriormente pero siguen sin salir más de dos o tres títulos cada cinco años. Las instituciones que dan dinero tienen ciertos reparos con el cine de género y, sobre todo, con las películas ambientadas en un futuro. Cuando las leen, tienes que ayudarles a imaginar y enseñarles cómo transformarías ese contenido en imágenes que no son ni del nivel de Hollywood ni imposibles de financiar, sino realistas desde el punto de vista económico. En Austria, necesitas tres instituciones para hacer una película: los fondos del estado (ÖFI), el Vienna Film Fund (FFW) y la televisión nacional principal, la ORF. Ellos deciden en función de diferentes marcos y eso hace que sea un proceso muy largo. Con Hidden Reserves, era un poco diferente porque también es una coproducción con Suiza y Alemania, pero conseguí financiación de esas tres instituciones. Tan pronto como cuentas con un cierto porcentaje del presupuesto o una cierta cantidad que garantice que vas a poder sacar la película adelante, entonces puedes empezar a pensar seriamente en la manera en que vas a trabajar con el equipo y en los retos que os separan del objetivo. También ahí uno no deja de buscar soluciones para hacer posibles las cosas.

(Traducción del inglés)

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